Miguel Pinto Parabá

Artículos

A 50 años de su fundación

El 19 de junio de 1971, Bolivia fue noticia mundial. La agencia informativa Reuters denunció que en el corazón de América del Sur se había instalado “un Sóviet (un órgano de poder comunista) orientado por Rusia”. Frente a ello, los aparatos de inteligencia de Estados Unidos, Brasil y Argentina se pusieron en alerta. Sus estrategas militares definieron ejecutar un golpe de Estado, que llevó a la presidencia al coronel Hugo Banzer, el 21 de agosto de 1971.

Nada tienen que ver con las famosas Tesis de abril redactadas por Lenin, brújula de la Revolución de Octubre de 1917. En realidad, las Tesis de abril de las que aquí se habla fueron desarrolladas por periodistas bolivianos reunidos en su IV Congreso, entre el 17 y 19 de abril de 1970. Debido a su radicalidad, algunos medios de prensa de entonces las tildaron de “castro-comunistas”.

Fue víctima del fascismo

El sacerdote boliviano fue torturado y acribillado el 22 de marzo de 1980. Un día después, el Arzobispo salvadoreño Oscar Arnulfo Romero murió baleado, mientras celebraba una misa. Ambos son mártires de la democracia, la justicia, la igualdad y la paz.

Hoy varios movimientos sociales los denominan, despectivamente, “motines” (golpistas). Sin embargo, hace 18 años, esos mismos actores los veían como “héroes”. ¿Qué pasó? Sucede que, en febrero del 2003, los policías de base se amotinaron y frenaron un “impuestazo” ordenado por el Fondo Monetario Internacional (FMI). Con ese acto hirieron de muerte al neoliberalismo, pero…

Impulsó la toma de medios “antinacionales”

Bolivia, en 1971, vivió un momento de insurrección: sus contradicciones sociales estallaron como la masa de un enfurecido volcán. En ese marco, los periodistas se pusieron a la “altura” de los acontecimientos. Relacionados con el movimiento obrero y popular, su conciencia alcanzó un elevado nivel. Y un hombre que condensó esa realidad fue Daniel Rodríguez, actor y cronista de la rebelión.

Su régimen creía que pensar diferente era delito.

La prensa oligárquica azuzó su colgamiento

Con el fin de manifestar que su gobierno no era “nazifascista”, Villarroel, el 10 de enero de 1946, convocó a dialogar a los directores de El Diario, La Razón, Última Hora, La Noche, La Calle, Pregón y los corresponsales de AP, UP, Reuter, Noticia Bolivianas y American Metal Market. Sin embargo, eso no cambió nada: los medios liberales continuaron con su campaña. El 21 de julio, el Presidente fue colgado en un farol.

Sucedió hace 50 años

Se enfrentó al fascismo, la mediocridad y la corrupción

Hace medio siglo, el periodismo boliviano se llenó de gloria

1 2 3