Roberto Laxe

Artículos

Lo que comenzó como una política del imperialismo frente a procesos de crisis sociales agudas como fueron las que atravesaron el mundo en la década de los 70 y comienzos de los 80, la reacción/contrarrevolución democrática, se ha transformado en toda una metodología (¿»ciencia»?) para profundizar en la sumisión de las poblaciones. Con este objetivo se apoyan en que las condiciones sociales les permitía la modificación consciente del carácter de las personas con consecuencias políticas decisivas para la lucha de clases.

La población europea asiste a una nueva subida de los tipos de interés por parte del BCE, en paralelo a la Reserva Federal de los EEUU, que han pasado del 0% hace escasamente año y medio, al 4.25% actual, en una tendencia a la que no se le ve final. Al mismo tiempo, los bancos anuncian beneficios históricos y la CEOE reconoce, en su estudio del 2022, que son los beneficios empresariales los que “han acelerado la escalada de los precios” (El Confidencial).

Desde el colapso de la URSS y la “muerte del socialismo” como proyecto social enfrentado al capitalismo en crisis, el debate en la izquierda está enrarecido por una ideología, el identitarismo sea nacional, de género o racial con una visión fragmentaria de la sociedad. Alrededor de estas subdivisiones se construyen proyectos sociales que introducen divisiones sectarias, pues parten de la negación del todo social como superior a las partes que lo componen, convirtiéndolo en una suma aritmética sin una conexión interna.

Si el siglo XIX fue largo, desde 1789 hasta 1914, el XX, corto, desde 1914 hasta 1989, el XXI, el llamado “siglo americano”, ha sido un suspiro; desde 1989 hasta el 2022.

ONGs, voluntariado y transformación social

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