Decía el filósofo y polifacético artista Eduardo Sanguinetti: “¿Por qué me ocupo de la ecología? Porque la violación de la Tierra es un aspecto esencial en la recontrarevolución del capitalismo y sus vertientes. El genocidio contra los pueblos y contra todos los seres es un “terricidio”. …no basta ya terminar con las personas vivas, hay que impedir la existencia en este planeta de los que aún no han nacido.”(1)