El pinchazo de BBVA en EEUU y un recálculo a la baja de los activos fiscales diferidos de Santander sitúan en números rojos sobre el papel el resultado en los primeros nueve meses del año. Sin esos ajustes contables, el sector financiero obtiene mayores ganancias que el año pasado gracias, principalmente, al peso del cobro por servicios bancarios a los clientes.