Nombrar las cosas que están ausentes es romper el encanto de las cosas que son. Un orden diferente al establecido: el comienzo de un nuevo mundo. Así parafraseaba Marcuse a Paul Valery en su obra El Hombre Unidimensional. Para este filósofo, hasta la misma noción de alienación habría desaparecido, debido a la incapacidad de los individuos de exigir y gozar cualquier progreso de su espíritu. Creía que el ser humano posee las capacidades para llevar una “buena vida”: en lo posible, libre del esfuerzo, la dependencia y la fealdad.
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En el siguiente trabajo nos adentraremos a indagar sobre ciertas implicancias que hoy por hoy se exhiben a la hora de llevar adelante procesos de construcción popular autónomos – haciendo hincapié en aquellos que por sus perspectivas políticas y metodológicas, pueden inscribirse dentro de una matriz libertaria- en un contexto histórico atravesado por las marcas de la desocupación estructural, el crecimiento de la pobreza y en términos generales, por la precarización de la vida como forma social.
Millones de mujeres del Sur en desarrollo no tienen acceso a los combustibles limpios para cocinar y en las áreas más empobrecidas de sus países deben recurrir a la biomasa y sumar a sus tareas la recogida y transportación de leña. Pero no son vistas como productoras activas de energía y no se las incluye en las medidas para reducir las emisiones contaminantes.
En 1906 un anciano jefe amerindio visitó Nueva York por primera vez. Tenía curiosidad por la ciudad y la ciudad estaba interesada en él. Un reportero de una revista le preguntó al jefe amerindio qué fue lo que más le sorprendió de sus viajes a la ciudad. ”Los pequeños niños que trabajan”, respondió el visitante.
Con libertad cambiaria existen motivaciones económicas poderosas para la dolarización de capitales tanto en la fase expansiva como en la fase depresiva del ciclo.
Como ya sabéis, el tribunal que juzgó el genocidio judío lo hizo en la ciudad alemana de Núremberg y tuvo como objeto el enjuiciamiento y la fijación de responsabilidades en la extinción de millones de judíos así como de sujetos pertenecientes a otras minorías, gitanos, homosexuales, comunistas, artistas y otros “desviados”.
En febrero de 2016, observando los inquietantes acontecimientos que se sucedían a mi alrededor, durante el gobierno del bizarro y moderado Rajoy, escribí un artículo para Diagonal, titulado «Llamadlo fascismo, ya está aquí…», que concluía de este modo:
… «Es el fascismo, que, como se ha anunciado ya, como lo han anunciado otros antes que yo, ya está aquí… Un fascismo nuevo, quizás, en las formas: subrepticio y difuso, unas veces, chirriante y escandaloso, otras; pero, en realidad, antiguo en sus causas y en sus consecuencias terroríficas y deshumanizadoras. Avisados llevamos hace tiempo y avisados quedamos. Quizás tengamos que volver a tomar las calles de nuevo, antes de que sea demasiado tarde, y vengan a por (todos) nosotros.»