La relación humanidad-naturaleza es la causa de la crisis presente que, además de destruir innumerables riquezas naturales, expone a la humanidad a amenazas existenciales. La musiquilla sobre “los pobres que tienen demasiados hijos” sirve muy claramente para desviar la atención del hecho de que son las y los ricos (del norte y del sur) quienes crean la catástrofe climática. El trabajo toma formas particulares según los modos sociales de producción. Frente a la crisis climato-ecológica solo se puede librar la batalla devolviendo al trabajo su carácter de actividad social productora de valores de uso para satisfacer necesidades humanas reales (en contraposición a las necesidades humanas alienadas por el capital productivista / consumista).