Como escribí en el prólogo de su Autobiografía de un Rebelde (2015), la suya fue «el testimonio de una vida construida con, por y en la Revolución. Cuando había que hacer trabajo de masas como sindicalista y dirigente gremial, Manuel Cabieses lo hizo, inclusive cuando fue prisionero. Cuando había que transmutar la lucha política en titulares, editoriales y crónicas periodísticas, Manuel Cabieses lo hizo. Y también cuando hubo que alzarse en armas contra la tiranía. Casi una década de vida clandestina con pistola al cinto. La praxis del periodismo y la revolución convergieron en su vida, en su coraje y en su pluma.