Coordinadora Recuperando | 

La Coordinadora sostiene que, con la entrada en vigor de la Constitución, la Iglesia católica dejó de poder ser equiparada a una Administración pública y cuestiona la validez de los actos registrales que permitieron inscribir miles de bienes mediante certificaciones eclesiásticas.

En las últimas horas, colonos israelíes han incendiado mezquitas y automóviles, han allanado decenas de hogares y los han saqueado. La espiral de violencia contra los palestinos va en aumento.

En poco más de dos meses, la juventud articulada en torno al Cockroach Janta Party se ha convertido en un actor político central, con millones de jóvenes exigiendo rendición de cuentas al gobierno, en un escenario de desigualdad y paro juvenil.

Expresamos nuestra plena solidaridad y nuestras más sinceras condolencias al pueblo venezolano, que se enfrenta a la tragedia humana provocada por los dos terremotos del 24 de junio de 2026. Aplaudimos la ayuda de emergencia destinada a rescatar a quienes se encuentran bajo los escombros y a atender las necesidades de los damnificados.

Con los resultados de los comicios presidenciales en Colombia y Perú, tenemos al presente a la mayoría de los países sudamericanos gobernados por la derecha (un total de siete si sumamos a Argentina, Chile, Paraguay, Ecuador y Bolivia).

Adol Fito | 

A propósito del decomiso de 211 kilogramos de oro, valuados en más de 20 millones de dólares, en el aeropuerto internacional de Viru Viru, en Santa Cruz, cuando presuntamente intentaban exportarlos con documentación falsificada, han surgido detalles que generan legítimas sospechas.

“Educar es todo, es sembrar valores, es desarrollar una ética, una actitud ante la vida. Educar es sembrar sentimientos. Educar es buscar todo lo bueno que pueda estar en el alma de un ser humano, cuyo desarrollo es una lucha de contrarios, tendencias instintivas al egoísmo y a otras actitudes que han de ser contrarrestadas y solo pueden ser contrarrestadas por la conciencia” (Fidel Castro Ruz[1])

La ola de incendios que asolan amplios territorios no puede seguir tratándose como una sucesión de tragedias inevitables, ni como un problema exclusivamente meteorológico, ni como la consecuencia de unas cuantas conductas individuales irresponsables. Lo que arde no es solo monte: arde, sobre todo, un modelo de país que ha tolerado durante años el abandono rural, la acumulación de combustible forestal, la falta de ordenación territorial y una inversión claramente insuficiente en prevención. La emergencia es real, pero también lo es la responsabilidad política.