Malaui, Eswatini y Mozambique están sufriendo los estragos causados por una segunda ola de la pandemia. Si bien es cierto que durante todo 2020 la COVID-19 tuvo un impacto relativamente limitado en todos ellos, en la actualidad, debido en gran parte a la aparición de una nueva cepa del virus, muchos hospitales y centros de salud de estos países ya se encuentran al borde del colapso.