La oñatiarra Beatriz Yarza se convirtió en «Aloña» el día que puso su carrera de medicina al servicio de los más necesitados, en este caso, un pueblo salvadoreño que atravesó los años ochenta sometido a la represión gubernamental. Bajo dicho seudónimo formó parte de la guerrilla durante más de una década, experiencia que ha volcado en su libro «Guerrillas para la vida» (Txalaparta, 2025).