Sergio Ferrari | 

Entre tumbos económicos casi generalizados a nivel mundial, el continente latinoamericano mira al 2026 sin mucho optimismo. La tendencia parece prever “más de lo mismo”: una incómoda zona de “confort” de bajo crecimiento.

Estados Unidos ha dejado de disimular: América Latina vuelve a ser concebida como un territorio a administrar, no como una región a dialogar.

No hay que ser una lumbrera, para barruntar alguna de las razones que han llevado al Gobierno sionista de Israel a tomar la decisión de convertirse en el primer país del mundo en reconocer a Somalilandia como nación independiente. Algo que el enclave rebelde del norte de Somalia viene pretendiendo desde hacer ya treinta y cinco años.

Entramos en 2026 con todos los partidos de izquierdas, sin excepción, advirtiendo de la gran amenaza que supondría un gobierno central de coalición entre el PP y Vox. Y, al mismo tiempo, con estos últimos envalentonados y sin disimular ni por un momento qué tipo de políticas llevarían a cabo.

Las Jornadas Libertarias de CGT-València presentan el ensayo Punk español. Gritando por la democracia en un estado posdictatorial, de David Vila Diéguez

La muerte de Frank Gehry reabre un debate incómodo sobre el llamado «efecto Guggenheim». ¿Revitalización urbana o mercantilización de la ciudad? Museos-tótem, ‘marketing’ urbano y una pregunta clave: ¿para quién se transforma el espacio público?