La firma de los Acuerdos Tripartitos de Madrid el 14 de noviembre de 1975 selló oficialmente el destino de la última colonia española.
La firma de los Acuerdos Tripartitos de Madrid el 14 de noviembre de 1975 selló oficialmente el destino de la última colonia española.
Todas ellas formaron la vanguardia del feminismo, pero también se dedicaron a la educación y el periodismo antes, durante o después de su periplo como parlamentarias, una vida política que terminó con un golpe de Estado que les condujo al exilio, sobre todo en México.
El llamado “rey emérito” de España, a más de diez años de su abdicación, privado de cualquier función oficial y expatriado en Emiratos Árabes Unidos intenta en sus memorias la defensa de su rol como soberano español, el sitial al que llegó por la voluntad exclusiva del dictador Francisco Franco.
Cuando la presión económica se convierte en coerción política, la cuestión ya no es ideología: es principio. He admirado la Revolución Cubana desde que he estudiado la historia de los movimientos de liberación. No porque fuera perfecta. No porque sus líderes estuvieran más allá de toda crítica. Sino porque en un mundo moldeado por el imperio, una pequeña isla a noventa millas de Estados Unidos se atrevió a insistir en la dignidad.
El mundo se desplaza y Washington golpea a su alrededor: de las sanciones a las guerras por delegación, de Venezuela a Irán, de Ucrania a Taiwán. No se trata de una serie de crisis aisladas, sino de una gran lucha por el poder, los beneficios y el orden mundial. Este es el choque del siglo XXI.
«A diario nos torturaban, nos golpeaban, nos violaban. Y siguen haciéndolo», explica el poeta y escritor Nasser Abu Srour, uno de los palestinos que más años ha pasado preso en una cárcel israelí. El autor del premiado libro ‘La historia de un muro’ fue puesto en libertad en el intercambio de secuestrados palestinos e israelíes acordado en el Plan de Trump para Gaza.
Este aristócrata belga, que fue un joven diplomático en Kinshasa y después en en Brazzaville en el momento de la caza y ejecución del primer ministro congolés en 1961, deberá responder a las preguntas de los jueces por decisión de la Fiscalía de Bruselas. Una auténtica bomba en Bélgica, donde esta persona cercana a Palacio y que parecía intocable ha escalado todos los puestos de la clase dirigente.