El 21 de abril de 2019, el cómico ucraniano Volodímir Zelenski ganaba en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales con un 72 % de los votos. Su gran promesa durante la campaña electoral fue que acabaría con la corrupción y revertiría el catastrófico estado de la economía del país. Dejaba en la cuneta a Petró Poroshenko, un empresario corrupto, presidente desde poco después del golpe de Estado del Maidán en 2014 que llevó a la extrema derecha y a los neonazis al gobierno de Kiev.