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Democracia participativa en Nicaragua, un proyecto de pueblo

Fuentes: Prensa Latina

Nicaragua construye un modelo de desarrollo que intenta cerrar espacios a la reproducción automática de la pobreza estructural y al mismo desarticular las relaciones de poder político inherentes a la lógica del capital. Con el retorno del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) a la dirección del gobierno en enero de 2007, esta nación centroamericana […]

Nicaragua construye un modelo de desarrollo que intenta cerrar espacios a la reproducción automática de la pobreza estructural y al mismo desarticular las relaciones de poder político inherentes a la lógica del capital.

Con el retorno del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) a la dirección del gobierno en enero de 2007, esta nación centroamericana retomó ese proyecto emancipador, que el 6 de noviembre último recibió en las urnas más del 62 por ciento de los votos válidos emitidos.

Bajo la conducción del Frente, el Producto Interno Bruto registra en el último lustro un crecimiento promedio del cuatro por ciento, aunque el país continúa entre los más empobrecidos del hemisferio occidental y necesita recursos externos para cubrir su Presupuesto.

Sin embargo, la miseria extrema descendió de 17,2 por ciento en 2005 a 14,6 puntos porcentuales en 2009, mientras la desigualdad en el consumo, medida por el índice Gini, bajó de 0,41 por ciento a 0,37 en ese lapso de tiempo, corrobora el Instituto Nacional de Información de Desarrollo.

Las discretas, pero progresivas mejorías en la calidad de vida, están asociadas a la intervención del Estado en políticas de redistribución de los ingresos y enfiladas a convertir en sujetos productivos a personas anteriormente excluidas.

Sólo mediante el programa Usura Cero, más de 217 mil mujeres accedieron a créditos renovables, con facilidades de pago y bajas tasas de interés, para montar o ampliar negocios propios a partir de 2007.

Además, otras 100 mil se convirtieron en socias del llamado bono productivo alimentario, consistente en la entrega de animales para la crianza doméstica, lo cual asegura sustento familiar e ingresos propios por venta de los excedentes, avalan estadísticas recocidas internacionalmente.

En el mismo período 2007-2011, fueron creadas más de dos mil 400 cooperativas agropecuarias, lo que equivale a la incorporación de más de 183 mil ciudadanos a esas fórmulas productivas, y el Ejecutivo gestionó más de 683 mil créditos para el sector agrícola, por un desembolso cercano a los dos mil millones de dólares.

Para el sandinismo representa restablecer derechos ciudadanos a la luz de un modelo de desarrollo nacional cristiano, socialista y solidario.

Lo que está ocurriendo en Nicaragua no podría explicarse sin el triunfo de la revolución popular en julio de 1979, pero tampoco al margen de la integración regional con posiciones vanguardistas sustentadas por la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA).

Según el presidente Daniel Ortega, ALBA realiza aportes significativos en educación, salud, suministro de hidrocarburos, ampliación y modernización de la red eléctrica nacional (estuvo a punto de colapsar en años recientes), y en la transformación de la matriz energética.

Las elecciones del pasado 6 de noviembre pueden considerarse otro punto de partida para ampliar el ejercicio de la democracia participativa, un concepto que Ortega suele resumir en escueta frase: El pueblo presidente.

Por primera vez el FSLN contará con mayoría parlamentaria y el mandatario aclaró que no será para imponer decisiones unilaterales, sino el diálogo y el consenso, torpedeado por legisladores opositores en los últimos cinco años.

Desde la Presidencia, explicó Ortega, la voluntad es que iniciativas y proyectos de leyes sean discutidos con los ciudadanos, sobre todo cuando sean de gran impacto social.

El pueblo se tiene que ir apropiando cada día más de la agenda legislativa «que al final de cuentas es también la agenda del Ejecutivo y por lo tanto es la agenda de la nación, es la agenda del país», expresó.

Si el proyecto sandinista logra consolidarse en los años venideros, pocos podrían descartar que significaría mayor bienestar para los nicaragüenses porque lo hecho en apenas cinco años es un punto de referencia indiscutible.

Pero también sería aporte a la construcción de un camino ignoto e indispensable frente a lógica capital y su incapacidad de ofrecer alternativas viables para los pueblos.

Fuente: http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&id=453991&Itemid=1