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De la esperanza a la audacia de la agresión

La doctrina latinoamericana de la Administración Obama-Clinton

Fuentes: Rebelión

Al cumplirse un año del gobierno Obama-Clinton, tres destacados dirigentes latinoamericanos, Lula da Silva de Brasil y los hermanos Castro de Cuba, quienes estaban muy esperanzados con la audacia del joven mandatario, ahora se desilusionan diariamente del pragmatismo de Obama. Después de la firma del tratado militar entre el presidente colombiano Álvaro Uribe y la […]

Al cumplirse un año del gobierno Obama-Clinton, tres destacados dirigentes latinoamericanos, Lula da Silva de Brasil y los hermanos Castro de Cuba, quienes estaban muy esperanzados con la audacia del joven mandatario, ahora se desilusionan diariamente del pragmatismo de Obama. Después de la firma del tratado militar entre el presidente colombiano Álvaro Uribe y la Secretaria de Estado Hillary Clinton, el mandatario brasileño intensificó sus iniciativas económicas, políticas y militares con Francia, Irán, China y África. También fustigó el acuerdo militar entre Uribe y Clinton, que concedió control absoluto a las fuerzas armadas estadounidenses de siete bases militares en las fronteras con Ecuador, Venezuela y su país. Ésta es la «expansión militar estadounidense mas grande en America Latina», denunció Eva Golinger, una joven escritora y analista venezolana-estadounidense.

En un discurso reciente en la Habana, el presidente cubano Raúl Castro denunció a la administración de Obama por su «subversión clandestina» contra su país y advirtió de que Cuba esta preparada para una invasión yanqui. Tambieén su hermano Fidel Castro dedicó su «Reflexión» semanal a desenmascarar la «sonrisa amigable y la cara afroamericana», donde oculta sus intenciones siniestras para subyugar a América Latina. Finalmente, el presidente de la Asamblea Nacional de Cuba, Ricardo Alarcón, dio el beso de la muerte a Barack Obama cuando afirmó, «tal como están las cosas actualmente, no habrá grandes cambios en la relación en un futuro cercano». 

Después del golpe cívico-militar contra el presidente constitucional de Honduras, el empresario Manuel Zelaya, se hizo obvia la agenda real del «complejo militar-industrial»: la resurreción de la imperial Doctrina Monroe para acorralar a la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y a la Alternativa Bolivariana de los Países de las Americas (ALBA) con bases militares y gobiernos cívicos-militares. Es el mismo enfoque geopolítico utilizado por el profesor Zvigniev Brzezinski contra el poderoso Imperio Soviético durante la presidencia de Jimmy Carter, que no sólo hizo trizas una de las mejores iniciativas del magnatario estadounidense, sino que además sentó las bases para el establecimiento de cinco regímenes neoliberales y neoconservadores de Reagan y los Bush. [1] 

Esta misma política irracional e intervencionista de Brzezinski la continúa Hillary Clinton con su apoyo incondicional a las polítcas beligerantes de los Bush, como el «Plan Colombia» de su esposo Bill Clinton, que desde el año 2000 ha dado luz verde al Pentágono para usar y controlar bases militares de Colombia y sirvió de pretexto para que el Comando Sur irrumpiera militarmente en el territorio de la república ecuatoriana del presidente Rafael Correa. El ejército colombiano asesorado por los servicios de inteligencia israelí, el Mossad, y los de Estados Unidos, la CIA y la DEA, utilizó el pretexto de combatir a las presuntas narcoterroristas Fuerzas Armadas de Liberación Nacional para llevar a cabo una provocación militar contra Ecuador, Venezuela y los países integrantes del ALBA. Esta invasión militar colombiana contra Ecuador fue el preludio del golpe cívico-militar contra la Honduras del presidente Zelaya, quien se había unido recientemente al ALBA, abogaba por la incorporación sin condiciones de Cuba a la OEA y propuso la convocatoria de una Asamblea Constituyente, como han hecho los gobiernos progresistas del economista Rafael Correa y Evo Morales. [2] Ésas fueron las gotas que colmaron el vaso de la oligarquía cívico-militar hondureña y el «complejo militar-industrial» o «Pentagonismo», que junto al Departamento de Estado de Hillary Clinton, dirigieron el golpe cívico-militar contra el empresario presidente Manuel Zelaya.

La única oposición real al golpe cívico-militar en Honduras la encabezan Brasil y los países integrantes del ALBA, incluyendo a Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y Cuba y el pragmático presidente dominicano Leonel Fernández, quien expresó su repudio contra este golpe debido a sus recuerdos del golpe militar perpetrado por el pentagonismo [3] contra su mentor politico Juan Bosch, quien se desempeñó como presidente constitucional de la Republica Dominicana hasta 1965. No obstante, Leonel Fernández y el llamado presidente electo de Honduras, Lobo, acaban de concluir una cumbre, donde se acordó lo siguiente: Lobo permitirá que Manuel Zelaya salga legalmente de la embajada brasileña en Tegucigalpa el próximo miércoles, 27 de enero, y será recibido oficialmente en la Republica Dominicana por el presidente Leonel Fernández. Éste, a su vez, se compromete a reconocer al ilegal gobierno cívico-militar de Lobo. Hace unas semanas, Leonel Fernández se reunió con el nuevo comandante del Comando Sur, quien muy seguramente platicó en español con el magnatario dominicano sobre el Plan Colombia y el apoyo del Comando Sur y de Hillary Clinton al nuevo presidente ilegal de Honduras.

El golpe cívico-militar en Honduras: Declaración de guerra del Pentagonismo

Contra el ALBA

Como muy bien destacó recientemente el analista Carlos Rivera, del semanario independentista Claridad , «2009 fue el año del ALBA». Durante el año pasado empezaron a dar frutos muchos proyectos económicos de la lucha por la integración política de la Patria Grande. En el frente económico, el ALBA dio forma definitiva al Banco del Sur (BANSUR), un banco regional de desarrollo dirigido a sustituir al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional. El BANSUR utilizará el «sucre» como moneda oficial, y empezará a funcionar este año. Este banco de desarrollo regional y el sucre fueron iniciativas concebidas por el economista presidente Rafael Correa y su núcleo de economistas, que se autodefinen como «economistas socialistas del siglo XXI», cuyo norte es la expansión de la economía física y real, y la transformación de América Latina en una superpotencia económica regional capaz de desempeñar un papel importante en la creación de un nuevo sistema financiero y económico internacional. [4] 

Simultáneamente, la República Bolivariana del presidente Hugo Chávez Frías y su equipo de asesores de economía política le propinaron una derrota clave durante los últimos años con los logros estratégicos del ALBA. Lograron integrar a países claves del Caribe angloparlante, como las islas de Dominica, San Vicente, Granadinas y Antigua-Barbuda, que es un presagio de la fundación del ideario de Eugenio María de Hostos y sus seguidores hostosianos, la Confederación Antillana. [5] Estos acontecimientos coincidieron con la victoria de los ex guerrilleros salvadoreños del FSLN, que conquistaron la presidencia de su país centroamericano, lo que significa que en un futuro cercano El Salvador se unirá al ALBA. Cuando el presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya, convenció en 2008 a su Congreso de que se unieran al ALBA, esto provocó que los latifundistas y los generales, aliados con las multinacionales angloamericanas como Chiquita Brand -sucesora de la infame United Fruit- y la compañía Dole Food, iniciaran sus pasos para dar un golpe cívico-militar contra Zelaya. 

A pesar de que la secretaria de Estado Hillary Clinton siempre se opuso formalmente al golpe militar, logró manipular a su aliado el magnatario costarricense Óscar Arias para que hiciera de mediador entre Zelaya y el senador golpista Micheletti, y así, la recién instalada dictadura cívico-militar pudo consolidar su poder. Mientras tanto, el abogado personal de los Clinton y uno de los portavoces de la campaña de Hillary para la presidencia de EE.UU., el licenciado Lanny Davis, se convirtió en el principal cabildero de los golpistas en el Congreso estadounidense.

Venezuela: Denuncia de planes golpistas de EE.UU. y la Colombia de Uribe

Durante los dos últimos meses, el Comando Sur de Estados Unidos (CSEU) ha estado trabajando tiempo extra en sus intentos de acorralar y aislar a las naciones claves de la Alternativa Bolivariana de los Pueblos en las Américas (ALBA). Realizaron provocadores ejercicios militares desde las colonias holandesas de Curaçao y Aruba e instalaron bases militares en Colombia, Honduras, Panamá, Perú, Guyana y Surinam. Hace tres semanas aviones no tripulados MQ-1, desde las islas holandeses del Caribe violaron en dos ocasiones separadas el espacio aéreo venezolano y «se adentraron hasta el Fuerte Marc», denunció el Comandante Hugo Chávez Frías. 

Las colonias holandesas de Curaçao y Aruba tienen bases militares de EE.UU. desde 1999, como parte de un contrato de la Unión Americana y Holanda que estableció unas Localidades de Operación de Avanzada (LOA) en estas islas caribeñas. A finales de 2008 el Comando Sur reactivó la vieja Cuarta Flota, que estaba inactiva desde de 1950, y así, «demostrar la fuerza y poder estadounidense en la región» y dejar establecido que Estados Unidos «defenderá a sus aliados regionales», denunció la analista Eva Golinger en la prensa venezolana y estadounidense. Según fuentes fidedignas, en Estados Unidos e Iberoamérica, el objetivo de todas esas provocaciones militares es la desestabilización de la República Bolivariana de Venezuela, activar y financiar la oposición interna y crear  condiciones políticas y económicas similares a las que precedieron al golpe cívico-militar contra Zelaya. 

La CIA y la corporación RAND Impulsan una segunda guerra del Pacífico:

Desestabilización contra Ecuador, Bolivia y toda la Región Andina

Los mismos analistas de la CIA y su corporación Rand de California pronostican que la victoria del nuevo presidente derechista de Chile, Sebastián Piñera, quien apoya la «terapia de choque» de los economistas de la Universidad de Chicago, puede crear las condiciones perfectas para otra guerra del Pacífico entre el progresista régimen boliviano de Evo Morales y los gobiernos neoliberales de Perú y Chile. La primera guerra del Pacífico duró cuatro años (1879-1883) y privó a Bolivia de su acceso al océano Pacifico. A finales del año pasado ocurrió un serio incidente diplomático entre Chile y Perú, que proporcionó una plataforma al magnatario peruano Alan García para condenar a Chile por enviar presuntos espías chilenos a su territorio.

Esto coincidió con una creciente oposición indigenista contra el Tratado de Libre Comercio de Alan García con EE.UU., que permitiría el saqueo de los recursos naturales en la región amazónica de Perú. 

En el pasado, la Corporación Rand, una de las compañías predilectas del Pentágono, publicó informes muy provocadores de delineaban diferentes escenarios y pronosticaban el inicio de una segunda guerra del pacífico y sus efectos desestabilizadores en todo el continente. Discuto esos efectos desestabilizadores y la posibilidad de recrear una desintegración insana, como la que ocurrió en Europa contra la Yugoslavia del presidente Tito, en mi informe especial sobre el «Plan Colombia».

Notas:

[1] Iván Gutiérrez del Arroyo, Obama Presidency: The Trilaterals Are Back; A Replay of Jimmy Carter Administrfation?, 4 de enero de 2010

[2] Iván Gutiérrez del Arroyo, INFORME ESPECIAL – Plan Colombia: Modelo Para Crear Narcoeconomías Militares en Colombia, Afganistán y Puerto Rico, 21 de Diciembre de 2009.

[3] Juan Bosch, El Pentagonismo, sustituto del imperialismo.

[4] Iván Gutiérrez del Arroyo, Nuevo sistema financiero, El Nuevo Dia, 10 de Octubre de 2008, p. 67 y El Sunami Financiero de Wall Street: la Punta del Témpano de la Gran Crisis Económica, Global Research, 29 de septiembre de 2008.

Iván Gutiérrez del Arroyo es un analista independiente y miembro de la Confederación Antillana Bolivariana (CABO) y del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH). 

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