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Entrevista a Luisa De Peña, Directora del Museo Memorial de la Resistencia Dominicana

«La sociedad dominicana decidió construir la democracia sobre la base de la impunidad»

Fuentes: Diagonal

Luisa de Peña es hija de Luis de Peña Pichardo, un joven revolucionario dominicano asesinado por fuerzas militares en 1967. Dirige el Museo Memorial de la Resistencia Dominicana.

Para llegar al diminuto despacho de Luisa De Peña, primero hay que franquear un molinete metálico y dejar atrás a dos guardias con uniforme militar («Seguridad recomendada por el gobierno. Hemos recibido amenazas, aunque a mí me preocupan más los que no las hacen»). Luisa de Peña es hija de un joven revolucionario dominicano asesinado por fuerzas militares en 1967, y actualmente dirige el Museo Memorial de la Resistencia Dominicana, institución que junto a otras organizaciones por la memoria histórica presentó el pasado 30 de enero, seis meses después de esta entrevista, su propuesta para la creación de una Comisión de la Verdad que esclarezca los crímenes cometidos entre 1930 y 1962 por la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo.

¿Por qué ahora una comisión de la verdad?

Por la coyuntura. Hay una nueva generación de hombres y mujeres que exige fondo y no sólo formas por los asesinados y desaparecidos. La unión de las organizaciones que trabajan por la memoria histórica permitió inaugurar el Museo de la Resistencia en 2011 y dar un nuevo impulso a las demandas de restitución. Queremos un reconocimiento oficial y que se den pasos como los que se están dando en Argentina en justicia transicional, rescate de la memoria y restitución de las víctimas. Es una obligación del estado dar respuesta, no un favor que le pedimos. Queremos saber dónde están los desaparecidos y qué les hicieron durante la dictadura de Trujillo.

¿Qué estimación de víctimas hacen de ese período?

Nosotros estimamos que de 1916 a 1978 hubo cien mil víctimas. La dictadura de Trujillo (1930-1962) dejó un saldo de 50.000, entre muertos, desaparecidos, torturados, mujeres violadas… Sólo con el genocidio haitiano que Trujillo llevó a cabo para dominicanizar la frontera en 1937 estimamos que hubo 17.000 asesinados. Todas esas personas no están registradas y merecen que su nombre esté, por lo menos, en una lista. Si el gobierno no da respuesta a eso y calla, será cómplice del terrorismo de Estado.

¿Cuál es la posición del gobierno actual respecto a la memoria histórica?

No podemos decir que sea negativa. El Museo de la Resistencia fue construido con fondos gubernamentales, y este gobierno en particular ha realizado gestos como declarar el Día de la Resistencia Heroica. Sin embargo su posición de fondo es la de «bañarse y guardar la ropa»: somos positivos, os apoyamos, pero nos guardamos una parte. Tienen aliados necesarios que presionan y no quieren una comisión de la verdad. Uno de los lemas de gobierno del presidente Danilo Medina es «Vamos a hacer lo que nunca se hizo». Esperemos que así sea en cuanto a la memoria histórica. Nosotros ya hicimos nuestra parte, logrando más de 100.000 firmas a favor de la creación de la comisión.

¿A qué archivos que puedan arrojar luz sobre el terrorismo de estado durante la dictadura de Trujillo se ha podido acceder hasta ahora?

Se tiene acceso a los archivos de la Pocuraduría General de la República y al Archivo Nacional, pero no a los de las Fuerzas Armadas y de la Policía. Una vez tengamos la Comisión de la Verdad, tendrán que abrirlos. Cuando pedimos acceso a los archivos del Ministerio de Relaciones Exteriores, un mes después una de las cámaras donde se guardaban se quemó. ¿Qué había en esos archivos? Ellos dicen que se quemaron, pero lo mismo se dijo en Guatemala y Paraguay y finalmente se encontraron. Trujillo tenía el mejor aparato de inteligencia y exterminio de América Latina. Dejaba pocos rastros.

Mientras tanto, un nieto de Trujillo aspira a postularse en las próximas elecciones presidenciales.

Cuando el expresidente Joaquín Balaguer [tres veces presidente: 1960-62, 1966-1978, 1986-1996] murió, el sector ultraconservador quedó sin representante: lo necesitan para retornar al poder. Pero ese muchachito no… es hasta bruto. Es el menor de los nietos de Trujillo y el padre le ha llenado la cabeza con que «es el nieto de ‘el jefe'». La familia de Trujillo está en la ruina y lo que quiere es recuperar bienes. Se dedica al mercado inmobiliario en EEUU, que se ha ido a pique, y tiene deudas millonarias. Es cierto que no cometió ningún crimen, pero reivindica la dictadura. Por eso lo enfrentamos en los tribunales.

Estos mismos tribunales prohibieron recientemente la celebración de actos de homenaje a Trujillo en el país. Sin embargo, según el presidente del Colegio Dominicano de Periodistas es bueno que se conozcan las dos versiones de la historia.

La dictadura no tiene dos versiones. Puede que su interpretación, pero lo que pasó es lo que pasó y punto. Creemos que la libertad de expresión no es ilimitada y el respeto a la dignidad de las víctimas y a la verdad está por encima del derecho que tengan los Trujillo a reivindicar su régimen. Todo el que defiende el derecho de los trujillistas a mentir, es trujillista. Estás conmigo o estás contra mí.

¿Qué rémora trujillista queda en posiciones de poder?

Aquí mucha gente se recicló y quiere encubrir. En lo alto del poder económico hay varias familias vinculadas o beneficiadas por la dictadura. Y gente con delitos de sangre que goza de impunidad. Por ejemplo, Rodríguez Villeta, reconocido torturador y asesino de la dictadura de Trujillo, llegó a ser gobernador de Monte Plata, nombrado por Joaquín Balaguer. Y allí está, en su casa.

¿No se cortó de raíz con el trujillismo una vez asesinado el dictador?

Juan Bosch, quien sería el primer presidente elegido democráticamente en el país, centró gran parte de su campaña de 1962 en el borrón y cuenta nueva. Fue un error de Bosch proponer la amnistía y fue un error del pueblo dominicano aceptarla. La sociedad dominicana decidió construir la democracia sobre la base de la impunidad y ahora estamos pagando las consecuencias.

Sorprende pasear por las calles de Santo Domingo y encontrar tributos a revolucionarios como Caamaño junto a homenajes a personajes cercanos a Trujillo como el expresidente Joaquín Balaguer.

En Santiago tú tomas la calle Salvador Estrella Sadhalá, uno de los ajusticiadores de Trujillo asesinados en la Hacienda María, y esa calle cuando sale de la ciudad se convierte en la autopista Joaquín Balaguer, presidente del país cuando Sadhalá fue asesinado por las fuerzas trujillistas. Desde que la República nació en 1844 tú ves esos signos de dualidad enferma. Diría que eso es el resultado de que las fuerzas liberales nunca se hayan puesto de acuerdo ni hayan sabido darle respuesta a las necesidades del pueblo dominicano, dejándole el campo abierto a los conservadores, que han ido insertando sus antivalores en la sociedad dominicana. Son contradicciones que creemos que hay que revisar. Y si los dominicanos quieren seguir con sus contradicciones, que las sigan bien informados, que sepan quién es quién y quién hizo qué.

El Museo de la Resistencia dedica un extenso apartado a las víctimas de la represión de los gobiernos de Joaquín Balaguer, quien fuera estrecho colaborador de Trujillo. ¿Qué similitudes podemos encontrar entre sus gobiernos y otros regímenes dictatoriales?

La República Dominicana tenía en 1930 un sistema político, social y económico totalmente distinto al que quedó en 1961 tras el asesinato de Trujillo. Él tenía todo el poder concentrado. Su régimen fue totalitarista, comparable a los de Hitler en Alemania, Mussolini en Italia, Somoza en Nicaragua, Duvalier en Haití… Está por profundizarse la investigación sobre las relaciones con Franco. Él y Trujillo eran compadres, mantenían operaciones de espionaje en conjunto, por ejemplo contra dominicanos calificados por la dictadura franquista como «rojos y masones». La dictadura de Balaguer, en cambio, era de tipo constitucional. Los militares estaban supeditados a él, a pesar de que los llamaba incontrolables. En ese sentido la de Balaguer se asemeja más a las dictaduras del Conosur. La sociedad que tenemos hoy en día en República Dominicana, envilecida y corrupta, que lucha por recuperarse y romper con esa realidad, fue moldeada por él.

Sin embargo, según una reciente encuesta de Gallup, Balaguer sigue siendo el político dominicano mejor valorado…

Claro, porque en los textos escolares se habla de las maravillas que hizo en los doce años que estuvo en el poder, pero no se menciona un solo muerto. Y si se mencionan los muertos se tildan de comunistas delincuentes que intentaban atentar contra la estabilidad del país. El sistema educativo actual fue concebido por él. Tampoco se profundiza en el período de Trujillo. Por eso trabajamos para que se incluya en el currículum el estudio de la dictadura y los derechos humanos. Aparecerán gorilas [en Latinoamérica, sinónimo de reaccionario de derechas»], siempre lo hacen. Pero cuanto más educados estemos, más sabremos cómo enfrentarlos.

Ley 5.880

Desde 1962, poco después de su ajusticiamiento, en República Dominicana rige la ley 5880, por la cual queda prohibida la exaltación de la figura de Rafael Leónidas Trujillo y su régimen dictatorial. En los últimos cinco años, sin embargo, su familia no ha cejado en el intento por lavar su imagen en el país caribeño.

En 2010 un tribunal capitalino falló a favor del recurso de amparo presentado por la Federación de Fundaciones Patrióticas y la Fundación Manolo Tavárez ante la intención de la Fundación Rafael Leónidas Trujillo, con sede en Miami, de abrir una delegación en Santo Domingo. Ese mismo año fue prohibida la venta del libro Trujillo, mi padre en mis memorias, escrito por su hija Ángela. En 2013, uno de sus nietos, Ramfis Domínguez Trujillo, agitó la opinión publica dominicana al asegurar que se postularía a las próximas elecciones presidenciales «a petición de sectores civiles y militares de dentro y fuera del país».

De nuevo, las organizaciones dominicanas por la recuperación de la memoria histórica instaron a velar por el cumplimiento de la ley 5880 al Procurador General de la República, quien ordenó a todos los fiscales del país a impedir cualquier manifestación de exaltación, promoción o reivindicación de la imagen del dictador. El pasado 30 de enero, en el marco de la «Operación Nunca Más», la Federación de Fundaciones Patrióticas y el Museo Memorial de la Resistencia Dominicana presentaron públicamente su propuesta para la creación de una Comisión de la Verdad que esclarezca los crímenes cometidos por la dictadura trujillista. La misma fue entregada el pasado 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos, al actual presidente dominicano, Danilo Medina, juntó a más de 114.000 firmas de apoyo.

Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/saberes/21692-la-sociedad-dominicana-decidio-construir-la-democracia-sobre-la-base-la-impunidad.html