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Entrevista a Guillermo Almeyra, editorialista internacional de La Jornada (México)

«Las políticas de los «gobiernos progresistas» no pueden mantenerse, es necesario tocar los intereses de los poderosos»

Fuentes: Rebelión

-M.H.: Me gustaría escuchar el desarrollo de tu último artículo «Fin de un ciclo». G.A.: El gran defecto de los economistas es que consideran a los países aislados como bolitas en un bolillero, cuando en realidad están en una interacción constante con los otros países y dependen de ellos. Todos los planes de Argentina, por […]

-M.H.: Me gustaría escuchar el desarrollo de tu último artículo «Fin de un ciclo».

G.A.: El gran defecto de los economistas es que consideran a los países aislados como bolitas en un bolillero, cuando en realidad están en una interacción constante con los otros países y dependen de ellos.

Todos los planes de Argentina, por ejemplo, dependen de las relaciones económicas con Brasil, en estos momentos sumamente dificultosas porque el Real se está devaluando rápidamente; también de las ventas y los ingresos de China. Entonces, cuando las monedas de estos países se devalúan, independientemente de lo que se haga aquí, causa un fuerte impacto, y si además hay políticas particulares en el país que agravan la situación, todavía más.

Esto se da en todos los países de la misma manera. Venezuela depende de un petróleo que debe tener 50 dólares de costo (que ahora está en 42 dólares) para sostener su presupuesto, además los otros países del Caribe y del ALBA dependen del petróleo venezolano, pero cuando cae el precio del petróleo mundial también surgen problemas en Rusia, y se firma un tratado con Irán que va a inundar el mercado con petróleo, entonces el precio va a caer más aún.

Los economistas no tienen en cuenta que la situación mundial ha cambiado y con ello la política económica de todos los países dependientes, extractivistas y exportadores de materias primas: el cobre en Chile, el níquel en Cuba, el petróleo en Venezuela, la soja aquí, los minerales en Bolivia, etc. Se encuentran con que los precios de todas esas materias primas es determinado en escala mundial y que caen ante el menor consumo y ante el hecho concreto de que ya no son fuente de especulación porque la economía de Estados Unidos permite, con el fortalecimiento del dólar, posibilidades mayores para la especulación que con las materias primas.

Entonces, todas las políticas de los llamados «gobiernos progresistas» que consistían en no tocar las relaciones con el capitalismo, seguir aportando lo mismo, con la misma gente, pero agarrar algunos excedentes y distribuirlos en planes asistenciales o distributivos se viene abajo, ya no puede ser mantenida porque no existen esos excedentes. Es necesario tocar a los grandes poderes, en Brasil por ejemplo, hacer una reforma agraria, elevar los ingresos reales de la gente y acabar con las políticas extractivistas que se basan en la exportación para los países que compran cuando les conviene.

-M.H.: ¿Cómo nos afecta la devaluación china en este contexto que acabás de analizar?

-G.A.: La devaluación china significa, como lo han señalado en algunos diarios, que de repente los yuanes que están como blindaje en el Banco Central ahora son menos, U$S 132 millones menos, es decir, afecta porque las inversiones chinas antes representaban en dólares un 5/7% más y ahora van a ser menos. La conversión yuan-dólar va a ser menos favorable. En la medida que se devalúa la moneda china, se revalúa el dólar, por consiguiente, el dólar sigue siendo una moneda de especulación y refugio mayor que las otras y disminuyen las operaciones en monedas locales. Hay diversas formas en las que actúa la devaluación china sobre la economía argentina o brasileña: menos inversiones, menos compras, más exportaciones, lo que afecta las industrias locales porque esas exportaciones van a ser todavía más baratas, mientras que los insumos para las producciones locales son en dólares, lo cual las va a encarecer. Va a afectar de varias maneras, pero lo que más afecta es que da una sensación de inseguridad, de que el gran protector, que aseguraba el blindaje con el llamado swap, es decir, con el intercambio de monedas, modifica su moneda de un momento para el otro.

El FIT aparece a escala nacional y eso no tiene precedentes en la izquierda argentina

-M.H.: Tuvimos elecciones primarias en nuestro país y me gustaría escuchar tu análisis al respecto.

-G.A.: Lo que hay que destacar es que la inmensa mayoría del electorado votó por variantes de derecha, sean Scioli, Macri o Massa. No está definido porque va a haber un reagrupamiento para las elecciones de octubre, es posible que una parte de los votantes de Massa que son peronistas conservadores de derecha, voten por Scioli que les ofrece más garantías que Macri que es un tiro al aire.

Otra cosa que marcó es que Scioli obtuvo casi 3.000.000 de votos menos de los que había conseguido Cristina Fernández, lo que indica que no despertó grandes esperanzas ni mayor confianza.

En cuanto al FIT, que es la única fuerza de izquierda presente, porque las demás no tienen proyección y probablemente tendrán que votar por el FIT en octubre, con respecto a las PASO anteriores ganó un 40%, con respecto a las presidenciales no, pero son otra cosa. Se instaló a escala nacional, en todas las provincias hoy hay un FIT aunque sea muy chiquito, desde Tierra del Fuego hasta Jujuy, inclusive en La Rioja y Formosa, es decir, que a pesar de no haber crecido demasiado, porque está en el 3%, aparece como una pequeña fuerza de izquierda pero en escala nacional y eso es algo que no tiene precedentes en Argentina.

El asesinato de Blanco fue para demostrar que el Estado mexicano puede hacer lo que quiere

-M.H.: Has seguido de cerca la situación de México, en ese país la semana pasada fue asesinado Miguel Ángel Giménez Blanco, promotor de la Unión de pueblos y organizaciones del Estado de Guerrero. Me gustaría que nos comentaras sobre este tema.

-G.A.: Es una nueva barbaridad del Estado mexicano, después del asesinato del fotógrafo, que demuestra que un gobernador del PRI puede asesinar a distancia mandando sicarios desde el Distrito Federal, fuera de su jurisdicción, para matar a un enemigo político y a la gente que está viviendo en su casa.

El asesinato de este compañero es aún más monstruoso, porque era uno de los defensores de los derechos humanos y uno de los que estaban haciendo campaña por la aparición de los 43 desaparecidos en Ayotzinapa. Lo matan como dirigente indígena, como dirigente comunitario, como defensor de los derechos humanos y como luchador por esclarecer un crimen espantoso como la masacre colectiva de alumnos normalistas. Es para demostrar la impunidad y que pueden hacer lo que quieren, es una nueva demostración de fuerza de un Estado Mexicano que carece de consenso y que tiene que apoyarse únicamente en los asesinatos.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.