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Morales, Chávez, Castro

Fuentes: Rebelión

1. Aunque aún vive Fidel Castro -el líder antimperialista de América Latina durante 50 años, quien ha sido el maestro de los tres y de todos los jóvenes que en los sesenta nos formamos como luchadores sociales- hoy estos tres personajes -con mil errores, incluso graves, y todo lo que se quiera- son la única […]

1. Aunque aún vive Fidel Castro -el líder antimperialista de América Latina durante 50 años, quien ha sido el maestro de los tres y de todos los jóvenes que en los sesenta nos formamos como luchadores sociales- hoy estos tres personajes -con mil errores, incluso graves, y todo lo que se quiera- son la única oposición abierta a los gobiernos yanquis que amenazan, invaden y saquean. Qué más quisiéramos que Evo no haga concesiones a la derecha reaccionaria que presiona en serio en Bolivia; que Chávez no entregará al gobierno fascista de Colombia a refugiados o que Raúl Castro no permitiera que en Cuba esté creciendo la recuperación capitalista; sin embargo -sin justificarlo- pareciera que el gobierno yanqui siempre ha tenido toda la fuerza y los medios para intervenir a esos países y otros usando diversos métodos y formas.

2. Perece que aquella polémica en Rusia, posterior a la muerte de Lenin en 1924, entre Trotsky y Stalin, tiene vigencia. ¿Puede construirse el socialismo, una sociedad justa e igualitaria en un solo país, como pensaba Stalin de Rusia? o, como decía Trotsky: «el socialismo, como sistema económico, sólo podrá triunfar si se logra hacer la revolución en una serie de países y se instala un sistema fuerte opuesto al capitalismo». Es claro que Stalin fracasó porque Rusia -incluso con el bloque «socialista» europeo- nunca fue socialista y sí una dictadura burocrática de partido; pero también Trotsky fracasó porque las revoluciones que esperaba no se dieron y el imperialismo yanqui y mundial alcanzó un gigantesco poder. Y no es que el socialismo -la sociedad igualitaria- sea imposible; lo que ha sucedido es que las condiciones no se han dado.

3. ¿Qué se necesita para que las condiciones se den? Muchos socialistas han dicho que deben estar maduras las condiciones objetivas (la miseria, el hambre, la represión, la acumulación de la riqueza en una cuantas manos); pero también las condiciones subjetivas (la conciencia, la disposición real a luchar). En México, América Latina, África y Asia, las condiciones objetivas no solo han madurado desde hace más de medio siglo, sino que se han podrido, el pueblo muere de inanición. Pero la bronca son las condiciones subjetivas, el pensamiento, la conciencia. ¿Para qué han servido la televisión, la Iglesia, el fútbol, el pan y el circo, sino para desviar la conciencia de las masas trabajadoras? Es tan importante esto que parece que los sectores más engañados y enajenados son los más pobres, los más jodidos.

 

4. El poder de la burguesía y su Estado, en alianza absoluta con los empresarios y el alto clero, es total. Siempre lo olvidamos al creer que con nuestras pequeñas fuerzas -muy influidas por la emotividad o la pasión- son suficientes para derrotarla. Olvidamos que para destruir un poder necesitamos organizar un poder mayor. ¿Puede olvidarse acaso que todo el maldito ejército, la policía, las armas, los medios de información, la ideología, las leyes, los jueces, todo, está en nuestra contra, es decir, contra el pueblo? Mao, que siempre estaba lleno de frases sabias, decía que «primero hay que medir la fuerza de nuestros enemigos, las fuerzas propias y la de nuestros aliados». Nosotros salimos a la calles con consigas tibias, censuradas o auto censuradas para evitar que nos madreen porque de antemano sabemos que somos débiles. ¿Por qué al liberarnos en las marchas y manifestaciones no podemos mentarle a la madre a quienes nos oprimen?

5. Los gobernantes de América Latina eran más fuertes hace cinco años; hoy parece que se han debilitado en varios países porque los gobiernos yanquis no han dejado ningún minuto de pensar e instrumentar sus estrategias. En la misma Cuba, campeona del antiimperialismo, se observan cambios rápidos ante las presiones de los EEUU y del mundo, pero sobre todo porque internamente hay una enorme presión desatada por la propaganda imperialista. ¿Cuántas amenazas, pero también ofertas del gobierno yanqui han recibido los gobiernos de Venezuela y Bolivia para que la situación de esos países «mejore» retirando los yanquis el apoyo a la oposición a cambio de integrarlas al gobierno? La realidad es que de lo único que se puede hablar es de «ensayos» para tratar de construir sociedades socialistas, de maravillosos deseos de sus gobernantes que han hecho reformas, pero nada más. Lo de más ha sido lo de menos.

6. La oposición terrateniente y burguesa a Evo Morales es seria. La Media Luna está integrada por los Departamentos de Tarija, Santa Cruz, Beni y Pando. Son territorios de minoría indígena que desempeñan un papel grande en la política interna de Bolivia debido al movimiento autonomista que iniciaron los departamentos que componen la zona luego de que en 2005 resultara electo Presidente Evo, el primer presidente indígena de la historia del país, pese a que la mitad de la población es indígena. Los yanquis han usado a los terratenientes para acabar con el gobierno de Evo. Lo mismo ha sucedido en Venezuela donde los yanquis se han valido de los grandes empresarios y los medios de información para evitar que Chávez gobierno en beneficio de los pobres. Este ha buscado en el último año aplicar una política conciliatoria para evitar una invasión yanqui caiga con todo su peso; allí se explica sus coqueteos con Colombia.

7. Desde hace 50 años, es decir al iniciarse la década de los 60, desde que tengo memoria de la política, hemos creído que el imperialismo yanqui se debilita por sus contradicciones y está a punto de caer. Nada de eso. Hoy se levanta China, India, Japón, el Mercomun y le disputan mercados, incluso pierde competencias; pero también en los años sesenta tenía al frente a la URSS, a China, al bloque «socialista» europeo, a Francia de De Gaulle y salió bien librado. No tengo duda que el imperialismo se hace más viejo y se debilita, pero no hay que pensar que su desplome está a la vuelta de la esquina. Eso no debe desanimarnos, al contrario comprometernos a luchar con mayor intensidad para hacer más grandes nuestras fuerzas pensando en que nuestro enemigo es grande. Ni Cuba, ni Venezuela, ni Bolivia construirán ningún socialismo, pero los ensayos que ellos están poniendo en práctica y deberán profundizar, serán las bases de otras batallas.

Blog del autor: http://pedroecheverriav.wordpress.com