La Copa Mundial de la FIFA 2026 fue inaugurada en la Ciudad de México el pasado 11 de junio del año en curso, y con ello se confirmó una de las tendencias observables desde meses atrás: el intenso proceso de elitización e hípermercantilización del espectáculo/negocio dado por el fútbol/corporación, con la consecuente gentrificación y marginación del aficionado tradicional.