Mientras que los poetas palestinos y árabes solían comparar la caída de Granada con la pérdida de Palestina, la generación más joven está redefiniendo “al-Ándalus” como la Palestina que aún está por llegar.
Mientras que los poetas palestinos y árabes solían comparar la caída de Granada con la pérdida de Palestina, la generación más joven está redefiniendo “al-Ándalus” como la Palestina que aún está por llegar.
Es madrugada en el aeropuerto de Luton, Inglaterra. Me encuentro inmerso en una conversación. Sus ojos redondos y oscuros asoman tras unas pequeñas gafas ovaladas. El ala de su sombrero negro proyecta una dura sombra sobre su frente arrugada. El avión aún no ha despegado. Mis respuestas son cortantes. Estoy cansado.
Después de la estrepitosa derrota del ocupante marroquí frente a la Justicia Europea, todos sus cálculos políticos y militares saltaron por los aires, obligándole a salir de la zona gris de la bien conocida relación “secreta” (antes del trueque impulsado por Trump) con la entidad sionista y abrazar de manera descarada dicha entidad a cambio de consolidar su ocupación ilegal del Sáhara Occidental.