Al igual que en las oleadas de indignación que estallaron en octubre de 2015 y julio de 2017, la última acción popular en Jerusalén representa la política de resistencia en su forma más elocuente. Las combativas acciones colectivas en Jerusalén han desencadenado e inspirado en toda Palestina un levantamiento embrionario cuyo objeto es abordar las causas de la fragmentación palestina y unificar la voluntad política y los medios de lucha contra al colonialismo de asentamiento y el apartheid israelíes.