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Inicia en Nicaragua el Encuentro de movimientos sociales de las Américas y el Caribe

Unidad y solidaridad de los pueblos frente al modelo capitalista

Fuentes: LINyM

Más de 130 delegados de organizaciones y movimientos sociales provenientes de varios países de América Latina y el Caribe inauguraron este lunes (16/7) en Managua, Nicaragua, el Encuentro de movimientos sociales de las Américas y el Caribe. Entre los principales objetivos de la actividad está el propósito de avanzar en el proceso de unidad y […]

Más de 130 delegados de organizaciones y movimientos sociales provenientes de varios países de América Latina y el Caribe inauguraron este lunes (16/7) en Managua, Nicaragua, el Encuentro de movimientos sociales de las Américas y el Caribe. Entre los principales objetivos de la actividad está el propósito de avanzar en el proceso de unidad y solidaridad entre los pueblos latinoamericanos frente al modelo capitalista, así como intercambiar análisis y experiencias acerca de los mecanismos de transformación del actual sistema.

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Según el sociólogo y asesor presidencial en asuntos sociales Orlando Núñez, en América Latina estamos frente a una revolución silenciosa, que ha colocado a los movimientos sociales como «un sujeto emergente que pretende influenciar la agenda política de los países y que ha demostrado, con su ejemplo, que puede ser protagonista y llevar a cabo transformaciones sociales», manifestó.

Para Núñez la idea de construir un proyecto alternativo no se agota con la política económica de un gobierno, sino que se alimenta «cuando la humanidad empieza a girar en su conducta cotidiana».

«Las demandas de los movimientos sociales son mucho más amplias y abarcan toda la agenda pública, incluyendo, entre otros, temas fundamentales como el rompimiento de la dominación patriarcal en la familia y en la sociedad, la defensa del medio ambiente y los recursos naturales, la autogestión obrera, la concesión de crédito en mano de las cooperativas», manifestó.

En este sentido, el Encuentro de movimientos sociales de las Américas y el Caribe sirve para tomar el pulso a la correlación de fuerzas en América Latina en ámbito político y económico. «Hay un cambio en el mundo y hay que fotografiarlo. Necesitamos conceptualizar y sistematizar todas estas experiencias para profundizar en su conocimiento y para visibilizarlas», explicó Núñez.

El sociólogo recordó también que en este proceso de cambio que se está dando en América Latina, los gobiernos progresistas y de izquierda se han dado cuenta que para llevar adelante procesos de transformación profunda del sistema ya no basta ganar las elecciones presidenciales.

«Los gobiernos se han dado cuenta que sin los movimientos sociales no tienen el poder, y que el poder ya no está en los palacios ni en los cuarteles, sino en el pueblo organizado alrededor de sus intereses y demandas específicas. Ya hay conciencia de que las transformaciones no se hacen cambiando presidentes», aseveró.

Miguel Ruíz, secretario general de la Confederación sindical de trabajadores «José Benito Escobar» (Cst-Jbe), asegura que un cambio de sistema implica «transformar de manera profunda los modelos de desarrollo y de producción», que están diseñados por el capitalismo y los organismos financieros internacionales.

«Mientras siga existiendo este capitalismo salvaje, la pobreza, la miseria y el desempleo va a haber lucha de clase para cambiar ese modelo. Debemos entrar a discutir las bases de un nuevo modelo de desarrollo para nuestros países, con la participación directa de los movimientos sociales», dijo Ruiz.

El dirigente sindical señaló el proyecto de la Alianza bolivariana para los pueblos de nuestra América (Alba) como una gran opción, aunque con un déficit en la parte social. «Este Encuentro es importante para seguir analizando y discutiendo cómo los movimientos sociales van a enfrentar este reto, con planteamientos y propuestas que fortalezcan un nuevo modelo social de desarrollo», expresó.

En este sentido, Núñez remarcó la necesidad de que el mercado ya no siga siendo un campo «para concentrar riqueza y excluir a sectores de la sociedad», sino que hay que comenzar a controlarlo democráticamente a través de una mayoría política de los movimientos sociales. «Para hacerlo hay que cambiar las conciencias y el pensamiento. No basta el discurso, sino políticas públicas y el intercambio complementario y solidario como ya está ocurriendo en el Alba y aquí en Nicaragua», concluyó.

Fuente: LINyM