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Desarrollo brevemente a continuación, intentando hacer un esfuerzo de síntesis, exponiendo mi visión sobre algunos conceptos elementales no tratados en el manifiesto sobre la paz y el alto el fuego en Ucrania, del que es promotor el colectivo al que hace referencia el título de este artículo.
El viejo dogma falangista “España, como unidad de destino en lo universal” no resolverá los problemas derivados de la histórica descomposición del Estado borbónico.
El Rey, un funcionario peculiar, hace política pervirtiendo gravemente las reglas democráticas, faltando a los deberes de su cargo.
Compañeros, frente al ascenso del fascismo en Europa y la seria amenaza de extensión de la guerra de Ucrania, nuestras legítimas diferencias políticas han de pasar a segundo plano.
Todas las víctimas merecen compasión y respeto, ya sean las ocasionadas por el FRANQUISMO, ETA, y GAL o por la decisión –también incomprensible y cruel– de la actual presidenta de la Comunidad de Madrid durante los trágicos días de la pandemia.
¿Es posible un apocalipsis nuclear? ¿No es acaso prueba de ello la demencial estrategia militar llamada Destrucción Mutua Asegurada?¿Renunciaría la Federación de Rusia, o cualquier otro Estado, a utilizar su poder de aniquilación total en cualquier circunstancia?
La lucha de las naciones sin Estado, en defensa de su soberanía popular, es la lucha general de los pueblos contra los residuos feudales.
Trataré de expresar a continuación lo que muchos de mis compañeros militares y yo mismo -retirados o en la reserva, y no pocos en activo- pensamos a cerca de la evidente hegemonía del franquismo en la Fuerzas Armadas.


