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Todas las mañanas, en el distrito de Tumakuru, en Karnataka, un estado del sur de la India, el sol se asoma por el horizonte e ilumina las colinas verdes y marrones de los Ghats orientales. Sus rayos caen sobre las praderas que las rodean y alguna que otra aldea adormecida; el cielo cambia de color, del naranja sorbete al azul empolvado. Finalmente, la luz solar llega a un mar de cristal y silicio conocido como Pavagada Ultra Mega Solar Park. Aquí, dentro de millones de paneles fotovoltaicos, alineados en filas y columnas como un ejército en posición de firmes, los electrones vibran con energía. Los paneles cubren trece mil acres (52,61 km2), sólo un poco menos que la superficie de Manhattan.
Un paradigma embriagado en las lógicas instrumentales de la eficiencia motoriza su marcha hacia el objetivo de la performatividad económica de lxs estudiantes, lo que se traduce en la construcción de sujetos empleables como finalidad última de la educación escolar.
La caída del salario real en las economías está llamando la atención.
Presentación del propio autor: “Soy economista de formación -o más bien, si se me permite la humorada, de “deformación”- y profesor de ciencias sociales. Mi actividad investigadora se ha desarrollado principalmente en los ámbitos de las finanzas y de la crítica de la ortodoxia económica y de la barbarie capitalista. Mi primer libro [Las entrañas de la bestia. La fábrica de dinero en el capitalismo desquiciado, Dado Ediciones, Madrid, Diciembre de 2021] publicado el año pasado, es el principal fruto de ese trabajo”.
Centramos nuestra conversación en su último libro, publicado por la editorial El Viejo Topo.
A menudo se ha acusado a Marx y Engels de defender un doble rasero y de tener una doble moral. Se supone que ambos se oponían a aplicar a la lucha de clases los mismos principios éticos que suelen regular las relaciones entre individuos. De ahí la acusación de que ellos y sus discípulos (Lenin y Trotsky, entre otros) propugnaban el principio de que en la lucha de clases “el fin justifica los medios”. De donde se deriva el reproche aún más fuerte de que el germen de las distorsiones estalinistas está ya contenido en las enseñanzas de los propios Marx y Engels[1].
Algunos países ya han rebasado sus respectivos presupuestos de carbono, mientras que otros menos desarrollados o en vías de hacerlo están lejos de agotar el suyo.
La separación forzada de madres de sus hijas e hijos es una de las muchas violencias racistas, capitalistas y patriarcales que se perpetúan contra de las mujeres migrantes y racializadas, en especial a aquellas que se encuentran privadas de su libertad.