La nueva variante del liberalismo se configura mediante el primado autoritario y ecocida del mercado sobre la democracia, sostenido bajo una amenaza de extinción permanente
La nueva variante del liberalismo se configura mediante el primado autoritario y ecocida del mercado sobre la democracia, sostenido bajo una amenaza de extinción permanente
Las aportaciones del antropólogo norteamericano David Graeber vienen marcadas por un intento de iluminar la teoría social con las intuiciones colaborativas del anarquismo, mostrando cómo éstas son corroboradas por los datos de la etnografía y la historia.
“No soy un cliente, ni un consumidor, ni un usuario del servicio. No soy un vago, un mendigo ni un ladrón. No soy un número de la seguridad social o un expediente”.
Nada de esta autosuficiencia neoliberal es soberanía alimentaria, de hecho podríamos decir que son conceptos totalmente opuestos.
Mucho se divulgan los planes de Ucrania de unirse a la OTAN e instalar bases de ésta en su territorio, la masiva inversión estadounidense en dólares y armas para crear unidades paramilitares neonazis en el Donbass, sus sospechosos laboratorios que investigan armas biológicas, la cultura rusa de la mitad de su población. Poco se comenta sobre la finalidad del conflicto: vetarle a Rusia el mercado de hidrocarburos de Europa.
En la batalla cultural, los medios de comunicación se han convertido en actores políticos. Bolivia presenta un escenario en el que las y los consumidores identifican cada vez más que los medios operan según sus agendas particulares y no así a partir de los intereses colectivos.
La Unión Europea cambia los gasoductos rusos por los buques metaneros estadounidenses. Las organizaciones medioambientales prevén un «desastre» ante la resistencia europea a la transición energética.