Ante la intervención militar de Rusia para finalizar la violencia descomunal desatada por el gobierno de Ucrania sobre las poblaciones rusohablantes en dicho país, la humanidad comenzó a prestarle atención a lo que ocurría y ocurre en aquel “desconocido” rincón del mundo, aunque siempre con limitadas fuentes de información o con alta dosis de infotoxicidad al respecto.
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El 21 de febrero reciente Vladimir Putin afirmó: «Ucrania no tiene legitimidad histórica como país independiente»…
«Ucrania fue un invento de los Bolcheviques. Lenin y sus asociados cometieron un crimen histórico dividiendo territorio que pertenecía al Imperio Ruso…»
En esta síntesis queda expresado el desconocimiento no solo de la teoría marxista y su compleja relación con las nacionalidades, sino el olvido y ultraje más escandaloso a la revolución bolchevique y a la teoría y la práctica de Lenin, el cual, en este texto, le responde a Putin.
No debemos olvidar que las tareas del capitalismo y del imperialismo no son las del comunismo, que Putin no pretende restaurar la URSS, en todo caso el Imperio ruso, y que Vladimir Putin no es Vladimir Ilich Lenin, por más que los dos se nombren Vladimir.
El mundo vive una situación cada día más complicada y peligrosa como consecuencia de tres circunstancias principales, cada una de ellas más irracional que las otras: se ha dejado crecer un monstruo, se ha alimentado su ira innecesariamente desde hace años y, quienes supuestamente deberían contenerlo, se han hecho cada vez más dependientes de sus decisiones y suministros.
El panorama laboral de las mujeres en América Latina sigue enfrentando obstáculos para llegar a niveles previos a la irrupción de la covid-19. Pero una recuperación sostenible e inclusiva requerirá medidas que cierren las brechas de género que ya afectaban el empleo de la población femenina en la región antes de la pandemia.
En los últimos 70 años los ríos, mares y lagos han recibido 140 millones de toneladas de desechos plásticos, y mientras aumenta el consumo de nuevos productos con ese origen, su reciclaje se mantiene con cifras muy modestas, advierte la OCDE.
La prensa que informe sobre los actos y manifestaciones del próximo 8 de marzo de 2022, probablemente hablará de fractura en el movimiento feminista; de actos paralelos o consecutivos que congregarán a feministas con intereses opuestos.
Parafraseando a Marx y Engels, un fantasma recorre Europa. El fantasma del belicismo. Una vez más.