Tal y como está comprobando Europa, un país puede ser muy vulnerable cuando depende de los demás para sus suministros energéticos. Francia hizo su apuesta hace años: la energía nuclear. Para ello depende de Níger, un país con una historia plagada de golpes de estado vinculados a la relación que sus presidentes tengan con la empresa pública francesa Areva. Mali, enfrentado a París, es su país vecino.