Una vez más la crisis de seguridad que padece Nigeria desde 2009, por la que ya murieron unas 50.000 personas y generó cerca de tres millones de desplazados, vuelve a golpear, a niños y jóvenes estudiantes en esta oportunidad. Con diferencia de días, cerca de 300 fueron secuestrado, de sus propias escuelas reiterando una práctica frecuente.