Cuando en agosto de 1975 tropas zairenses y del FNLA, apoyadas por mercenarios occidentales penetraron en Angola por el norte y por el sur se abalanzaron poderosas fuerzas del régimen sudafricano para tratar de llegar a Luanda e impedir la toma y posesión del gobierno del MPLA, el presidente Agostinho Neto solicitó a Cuba que le ayudara a detener la invasión.