Categoría: EE.UU.
La regresión de Estados Unidos es negada por sus gobernantes. El liberalismo justifica ese desconocimiento con falacias de excepcionalidad, superioridad idiosincrática o hipocresías de valores democráticos. Asigna míticas cualidades a un poder blando que perdió sus viejos cimientos. Mientras los neoconservadores repiten el mismo mensaje exaltando la fuerza militar, el realismo reconoce la adversidad omitiendo su basamento capitalista. El acertado diagnóstico de la sobre expansión militar exige una complementaria conceptualización del imperialismo y las teorías del declive relativo retratan escenarios, sin explicar tendencias subyacentes.
La contradicción fundamental entre un imperio y una democracia acompaña a un país que por un lado se proclama como “la nación indispensable” dedicada a salvar al mundo e imponer su “libertad”, pero que por otro lado es “el país más violento del mundo”, como lo resume Jeffrey Sachs.
La victoria del doctor Abdul El-Sayed en las primarias para el Senado en Michigan es el triunfo de una visión política que prioriza el activismo de base sobre las grandes chequeras de los lobbies corporativos.
Un Estado en guerra permanente no puede ser un Estado democrático, porque imperialismo y democracia son incompatibles.