Categoría: Mundo
Hace unos meses escribí un artículo sobre la obsolescencia programada, un pilar clave del capitalismo pues los fabricantes crean productos que caducan al tiempo para que los consumidores vuelvan a comprar otros más nuevos y eso es prácticamente lo que sucede con la ONU, que después de 80 años necesita una remodelación pues ya está caducada.
A catorce días de comenzada la guerra, lo único que parece estar funcionando de acuerdo al plan de la Liga Epstein es la desinformación. El resto son conjeturas, lecturas de entre líneas, transversales que contradicen todo el tiempo el relato oficial, de Washington y la Foca Gangosa al mando.
Se invoca la democracia como legitimidad moral en la guerra, mientras que la autoridad de Irán descansa sobre unas complejas bases políticas, religiosas e históricas.
La guerra la libran cada vez personas y cada vez más algoritmos. En Irán vemos que la inteligencia artificial acelera el ritmo de destrucción a una velocidad sin precedentes, con todos los problemas morales que ello conlleva.
En flagrante violación de todas las normas del derecho internacional, el imperialismo pretende ahora abolir la propia noción de soberanía del Tercer Mundo, como resulta evidente en el bombardeo de Irán por parte de Estados Unidos e Israel, con el objetivo explícito de efectuar un “cambio de régimen”.
El debate sobre el actual ataque contra Irán suele girar en torno a la pregunta de si Estados Unidos volverá a sufrir una pérdida de prestigio en Oriente Medio. Pero es unaa pregunta equivocada. Debemos mirar quién ha promovido esta guerra durante décadas y qué gana con ella.