Julio Cortés Morales | 

Pero vamos al grano: mi problema con el concepto “neoliberalismo” es similar al que tengo con los de “imperialismo” y “fascismo”: no es que no sirvan para designar ciertos fenómenos y aspectos de la realidad respecto a los cuales hay que posicionarse estratégicamente, pero cuando la izquierda se obsesiona con ser antiimperialista y/o antifascista, olvida nombrar (y combatir) al capitalismo mismo. Deja de pensar en términos de Crítica de la Economía Política (lucha de clases, subsunción formal y real, alienación y plusvalía relativa), para “defender la democracia” (liberal o iliberal según el caso) y realizar una serie de consideraciones “geopolíticas” para justificar su “campismo”, por lo general apoyando los BRICS y viendo en Putín y Jinpíng una nueva encarnación de Lenín.

«Llevamos dos años y medio sin saber nada de él»

En el marco del acuerdo de alto el fuego en Gaza, Israel se ha comprometido a excarcelar a unos 200 presos que cumplen condena en sus cárceles y otros 1.700 detenidos en la Franja durante la guerra. Hamás liberará a cambio a 48 rehenes que fueron secuestrados el 7 de octubre de 2023.

En países como Senegal, el FMI ha sido cómplice de prácticas irregulares de contabilidad de la deuda y las finanzas públicas con el fin de socavar la soberanía y favorecer a las empresas multinacionales.

Pronunciamiento del dirigente indígena Leonidas Iza a 21 días del Paro Nacional.

Un ensayo publicado por Katakrak aborda la historia de los monumentos como artefactos del poder asentados en genealogías represivas, y apuesta por retirar del espacio público cualquier simbología fascista por encima de su resignificación.

¿Nobel de la Paz?

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