Una extensa y profunda guerra cognitiva llevan adelante las grandes compañías tecnológicas de la Información (TI) y las de Comunicación (TIC), estadounidenses y occidentales para cambiar mentes y tergiversar acontecimientos en aras de mostrar a los opresores de los pueblos como los buenos y a los oprimidos como los culpables. A la par cometen ataques informáticos contra la infraestructura crítica de otros países para crear confusión.