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Paramilitarismo en Costa Rica

Un silbido de miedo entre las montañas

Fuentes: Equipo Crítica

La noticia de que un grupo de mercenarios se está organizando en Costa Rica alertó a la ciudadanía con preocupación, a la vez que dejaba muy en entredicho el papel del Ministerio de Seguridad Pública respecto a las acciones para evitar que estas personas actúen fuera del marco de la legalidad. A pesar de que […]

La noticia de que un grupo de mercenarios se está organizando en Costa Rica alertó a la ciudadanía con preocupación, a la vez que dejaba muy en entredicho el papel del Ministerio de Seguridad Pública respecto a las acciones para evitar que estas personas actúen fuera del marco de la legalidad. A pesar de que el dato se hizo público el pasado 26 de setiembre de 2013 en Noticias Repretel [1], parece ser que la conformación de esta agrupación, al menos registrada, se tiene desde el 18 de setiembre, mientras que el sitio Patrulla 1856 [2] nació en fecha que ronda el 22 de setiembre.

Si bien estos ánimos fascistoides paramilitares no son nada nuevos en el país, el contexto coyuntural que alimenta a este grupo sí debe despertar la atención en el marco de una inestable relación con Nicaragua. Esto porque la noticia ya ha trascendido por medios internacionales, lo que en definitiva atraería más las disonancias de ambos gobiernos. Pero como se dijo, la presencia de estos grupos ha sido muy normal en el país. En la década de los sesenta apareció la agrupación fascista Movimiento Costa Rica Libre, organizada por Edgar Cardona (quien intentara un golpe de Estado en 1949 contra Figueres) y algunos reconocidos empresarios como los Pozuelo, los Federspiel, los Uribe o los Pinto.

La existencia de estos grupos se entiende desde la configuración de un enemigo imaginario. Generalmente, lo que motiva a estos paramilitares es el nacionalismo exacerbado frente a lo desconocido (comunismo, extranjeros). Para el caso que compete, el llamado del exdirector de la Fuerza Pública, el coronel José Fabio Pizarro, se debe a la invasión que sufriera Costa Rica de la famosa Isla Calero por parte del ejército nicaragüense. Es necesario, por lo tanto, hacer un análisis de los hilos que se tejen en los medios de comunicación respecto a la posición de los últimos gobiernos sobre la militarización para comprender lo que se gesta con la famosa Patrulla 1856.

El militarismo desde la Administración Arias hasta la Administración Chinchilla

Lo primero que se debe destacar es la coyuntura actual de Costa Rica. Con la aprobación del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, las políticas neoliberales se logran consolidar con los resultados nefastos que poco a poco se empiezan a evidenciar. Sobra recordar que el «Premio Nobel de la Paz», Oscar Arias, hizo un silencio de omisión respecto a los Anexos 3.2 y 3.8 sobre el comercio de armas de guerra que se proponían en el TLC. [3] El hecho, pues, de omitir algo tan relevante como el tráfico de armas pesadas en un territorio libre de ejército, deja muy en entredicho el modo discursivo de un expresidente abanderado de la paz. Y no solo eso, Arias junto a su ministro de seguridad, Fernando Berrocal, permitieron el envío de policías a la Escuela de las Américas (actual WHISC) para entrenarse bajo métodos militares en lo que se llamó un «silencio positivo», es decir, Oscar Arias no protestó, lo que Berrocal tomó como mesa servida para actuar. [4]

Bajo esta misma línea, Laura Chinchilla, siendo diputada en el periodo 2002-2006, defendió la posibilidad de instalar una academia militar. Antes había fungido como Ministra de Seguridad (Administración Figueres Olsen) y durante el mandato Arias Sánchez fue Vicepresidente de la República. Con su llegada a la presidencia, curiosamente, se desata el conflicto con Nicaragua, el cual se fue agravando poco a poco, alcanzando los niveles de tensión actuales. Parece que la sombra de la actual presidente ha estado muy presente en las administraciones más complejas de Liberación Nacional, a la vez que ocupaba los cargos más sensibles de la política nacional.

Para evidenciar lo anterior, en menos de un año de iniciado el conflicto diplomático con Nicaragua (enero de 2011), el excanciller y actual ministro de ambiente, René Castro, hizo un llamado para «armar un cuerpo de seguridad con entrenamiento especializado como el de Panamá, quizá parecido a los Carabineros de Chile» [5], para lo cual se calculaba que en tres años (es decir, para 2013) se podría contar con los recursos suficientes para crear dicho cuerpo. Quizás se podría pensar que la creación de un grupo paramilitar en estos últimos días solo responde a una casualidad propia de la concatenación de los hechos acumulados, pero el discurso de René Castro en aquella época difiere poco de lo que pregona el actual grupo armado.

«El ser pacifistas está en el alma costarricense, pero fuerzas externas nos están obligando a considerar posturas históricas nuestras» afirmaba Castro en 2011, donde aseguraba que era necesario «armar fuerzas de seguridad que no se llamen ejército, pero que tengan capacidad de defensa contra ejércitos extranjeros en eventuales confrontaciones». [6] ¿Difiere en algo lo expresado por René Castro respecto al coronel Pizarro últimamente? En absoluto. El mismo Pizarro aseguraba a los medios que «no pretende formar un ejército independiente en el país» [7].

Nótese como las tensiones con Nicaragua desencadenaron muy tempranamente la idea de conformar grupos armados paramilitares o para-policiales. Incluso, inmerso en el discurso de Chinchilla y Arias, ya sea por omisión o por palabras directas, se ha planteado la idea de rearmar por algún medio a Costa Rica. Ahora bien, este tipo de acciones necesita de recursos que el país no tiene, de ahí la imperiosa necesidad de aprobar un plan fiscal que el mismo Castro reconocía como necesario para captar entre un 2 y un 4% del PIB para crear esta fuerza militar especializada. Como es sabido, el plan fracasó.

A todo esto hay que sumarle la aprobación de varios permisos para el atraque de buques militares estadounidenses en el Caribe nacional desde 2011. Estos convenios han sido regulares en la última década, sin embargo, la presencia tan masiva del ejército de los Estados Unidos en aguas costarricenses en los últimos tres años dan por sentado el establecimiento de una base militar. [8] Estos permisos, curiosamente, son defendidos a capa y espada por Laura Chinchilla en el ámbito nacional, pero en el extranjero maneja el clásico doble discurso. Así quedó demostrado en la Cumbre Presidencial de Guatemala en junio de 2011, donde el gobierno criticó que los patrullajes conjuntos solo han agravado las consecuencias del narcotráfico pues «los esfuerzos realizados no han sido debidamente retribuidos ni compensadas las consecuencias negativas derivadas del combate a las drogas». [9]

La agudización del conflicto con Nicaragua en los últimos meses ha puesto en tela de juicio la función civilista y antimilitarista del país. Así queda demostrado por el manejo discursivo del gobierno en las semanas precedentes a la aparición pública del grupo paramilitar Patrulla 1856. Algo que también llama la atención sobre estos paramilitares es que, en su mayoría gendarmes o expolicías, forman parte de la Reserva Nacional o de los diferentes comandos que operan en las zonas rurales del país. Sobre esto último, Efraín Valverde y Nidia Aguilar han profundizado bastante. Ellos lograron demostrar que las agrupaciones para-policiacas y paramilitares desde la década de los años ochenta han formado parte de la famosa Reserva Nacional de Policía, la cual fue creada durante la Administración Monge (1982-1986). [10]

Hasta aquí se logra demostrar que Costa Rica no comulga efectivamente con el discurso oficial del pacifismo. Desde los años sesenta el paramilitarismo ha sido una constante. No ha de sorprender por tanto, que la célebre Patrulla 1856 salga a la luz pública, en especial bajo el contexto actual conflictivo con el vecino del norte. También queda evidenciado que son los miembros de la Fuerza Pública y su Reserva los que han conformado y organizado estos grupos, quienes han sido, por décadas, entrenados en las escuelas militaristas de los Estados Unidos, aún bajo el auspicio silencioso positivo de un Nobel de la Paz. Por lo tanto, si a estas trasnochadas organizaciones de la ultraderecha se le suma el sentimiento xenofóbico que inculcan los medios de comunicación y la imagen «comunista-chavista» del gobierno nicaragüense, el resultado inevitable es un grupo de aventureros irracionales, armados hasta los dientes y bajo técnicas militares que desean poner a prueba su sed de sangre.

El discurso belicista actual como desencadenante del paramilitarismo

Para continuar con el problema diplomático de Laura Chinchilla, es interesante analizar que, en las últimas semanas, el discurso viene a ser un llamado implícito, y a veces abierto, para mantener la alerta y la posibilidad de organización de fuerzas de defensa nacional.

Así por ejemplo, el 3 de setiembre de 2013, Laura Chinchilla dijo que «las amenazas podrían deberse a que Costa Rica es una nación desarmada, pues si tuviera ejército, su homólogo nicaragüense probablemente no estaría actuando de esta manera.» [11]. He aquí un alegato intrínseco para armar al país. Esto se fortalece cuando, el 15 de setiembre de 2013, Chinchilla hizo un llamado a los costarricenses para «abrazar un sano sentimiento nacionalista. Debemos permanecer alertas y vigilantes, dispuestos a llegar hasta el final en el uso de los instrumentos legítimos que permitan la defensa de nuestra soberanía» [12]. Sobre «instrumentos legítimos», cabe recordar, se hace referencia a lo que un porcentaje de la población considera correcto o aceptado. En materia de derecho, lo legítimo no siempre es legal y viceversa. Por lo tanto, la ambigüedad en torno al concepto de legitimidad desemboca en que, por ejemplo, formar un grupo paramilitar para defender la patria, aunque no es legal, si pretenda ser legitimado.

Igualmente, el 18 de setiembre, el actual canciller Enrique Castillo aseveraba que «Costa Rica está sola ante las pretensiones expansionistas de Nicaragua y debe pensar seriamente en fortalecer la policía para que pueda ser capaz de defender la soberanía nacional» [13] y continuó diciendo que a la policía había que «fortalecerla, darle los medios para que efectivamente defienda nuestro territorio, nuestra soberanía, eso tomará tiempo pero cuanto más temprano empecemos tanto mejor.» [14]. Y las palabras hicieron eco en el coronel José Fabio Pizarro, y la Patrulla 1856 ya está en pleno funcionamiento.

Llama mucho la atención que Fernando Berrocal, el exministro de seguridad, el que envió policías a la Escuela de las Américas en los años de gobierno de Oscar Arias, esté tan al tanto del surgimiento del grupo paramilitar Patrulla 1856 desde antes, incluso, que saliera a la luz pública esta noticia. Berrocal, en dos ocasiones (18 de setiembre y 20 de setiembre del año en curso), publicó en el muro del coronel José Fabio Pizarro para que evitara involucrarse en el conflicto. Así mismo, una de las personas que más publican en el perfil de Pizarro, motivado por la idea de armar a un grupo de personas, es un asistente personal de Berrocal. [15]

El discurso frente a la sedición y la inconstitucionalidad

Parece que muchas son las coincidencias que se suman para justificar la existencia de un nuevo grupo paramilitar en Costa Rica. ¿O será, quizás, que Murphy se ha ensañado con la política nacional en los últimos treinta años? Sea cual sea la situación, lo que debe preocupar a la opinión pública es el creciente poder que está adquiriendo la policía y los grupos paralelos que actúan a su amparo, a vista y paciencia de las autoridades del gobierno.

Sobra recordar también que la Constitución Política, en su artículo 12, deja en claro que el ejército está proscrito, que la Fuerza Pública es la encargada de mantener el orden, no es su competencia la defensa del país como erróneamente lo ha interpretado el canciller Castillo o la presidente Chinchilla. Sólo por convenio continental o para la defensa de la soberanía podría formarse un ejército, siempre bajo las órdenes del pueblo y no al margen de este como está ocurriendo con las manifestaciones abiertas -y de reclutamiento- que hace Pizarro y los paramilitares.

Igualmente, los artículos 3 y 4 de la Carta Magna dejan bien claro que nadie puede arrogarse la soberanía, la cual solo pertenece al pueblo; ni mucho menos se puede asumir la representación de la Nación y adjudicarse sus derechos o hacer peticiones a su nombre. El incumplimiento a estos artículos constituyen los delitos de traición a la Patria y sedición. ¿Acaso está el ministro de seguridad y Laura Chinchilla tomando cartas en el asunto respecto a estos personajes? Lo más que salió en los medios fue una minimización del asunto por parte de la mandataria, asegurando que «No es la primera vez. En estos tres años han surgido grupos protestando por todo, y muchas veces no existen en la realidad, algunos llamaban a golpes de Estado, anarquistas, y al final no son grupos que tengan mayor incidencia.» [16] Y para colmo de males, confunde la naturaleza de las agrupaciones, comparándolas con el movimiento social. ¿Es acaso una forma solapada de criminalizar la protesta ciudadana?

Sea lo que fuese, Costa Rica se encamina hacia un despeñadero político. Lo que se vive actualmente forma parte de una pandemia que ha infectado a este gobierno y a la sociedad. El eje de la política de Chinchilla ha sido la exterior con resultados poco alentadores. Esta misma política ha degenerado en la xenofobia, la reaparición del paramilitarismo activo, el intervencionismo descarado de los Estados Unidos, en el adiestramiento militar y en un creciente temor hacia el descontento social. Lo cierto es que estos grupos nacen al calor de la putrefacción del sistema político actual, sin norte seguro. No cabe duda que detrás de estos órganos ilegales e ilegítimos, operan oscuros intereses que, por un lado, buscan promover prácticas fascistas xenofóbicas y, por otro, aprovechar la coyuntura para reprimir por medio de la violencia extrema los síntomas de descontento social que pueden llevar a una caída del régimen liberal burgués -y de tintes fascistoides- que tiene el país, esto último desde el punto de vista más alentador.

Notas

[1] Repretel. 26 de setiembre de 2013. 4 mil ticos se unen para defender al país de Nicaragua. En: http://www.repretel.com/4-mil-ticos-se-unen-para-defender-al-pa%C3%ADs-de-nicaragua

[2] Página oficial en Facebook de Patrulla 1856. En: https://www.facebook.com/patrulla1856. Si se sigue la cronología hasta atrás, se notará que el sitio fue creado el 18 de setiembre.

[3] Mora, Henry. Sin fecha. 25 preguntas y respuestas sobre el TLC, pp. 80-81. En: http://anep.or.cr/media/uploads/adjuntos/25_preguntas_y_respuestas_1_ANEP.pdf

[4] La Nación. 6 de marzo de 2011. Yo mando la carta y seguimos. En: http://periodico.nacion.com/doc/nacion/la_nacion06marzo2011/2011030601/5.html

[5] Murillo, Álvaro. 13 de enero de 2011. Canciller Castro ve necesario reconsiderar tradición pacifista. En: http://wfnode01.nacion.com/2011-01-13/ElPais/NotasSecundarias/ElPais2649848.aspx?Page=6

[6] Murillo, Álvaro. Óp. Cit.

[7] Repretel. Óp. Cit.

[8] Corresponsal de Paz. 6 de julio de 2010. Costa Rica aprueba la entrada de militares estadounidenses. En: http://www.corresponsaldepaz.org/news/2010/07/06/0003

[9] Villalta, José María. 3 de setiembre de 2012. Patrullaje conjunto; el doble discurso de Laura Chinchilla en los foros internacionales. En: http://www.elperiodicocr.com/opinion/reacciona/1957-patrullaje-conjunto-el-doble-discurso-de-laura-chinchilla-en-los-foros-internacionales

[10] Valverde, Efraín y Aguilar, Nidia. 29 de mayo de 2002. La barahunda de Costa Rica en Ginebra: Made in USA. En: http://escuelahistoria.fcs.ucr.ac.cr/contenidos/boletin/ene-jul2002/Fbarahunda.htm

[11] Cambronero, Natasha. 3 de setiembre de 2013. Chinchilla asegura que si Costa Rica tuviera ejército, Ortega no haría amenazas. Para Amelia Rueda. En: http://www.ameliarueda.com/chinchilla-asegura-que-si-costa-rica-tuviera-ejercito-ortega-haria-amenazas/

[12] Elpais.cr. 15 de setiembre de 2013. Costa Rica llama a ser nacionalista ante las amenazas de Nicaragua. Con información de DPA. En: http://www.elpais.cr/frontend/noticia_detalle/1/85827

[13] AFP. 18 de setiembre de 2013. Costa Rica debe fortalecer capacidad de defensa, afirma canciller. En: http://www.google.com/hostednews/afp/article/ALeqM5g-Nn0HqoFFlICD261eCcahnYzqXg?docId=7a6a7e1d-05aa-4a7d-b7a8-2839c95e5ebd

[14] AFP. Óp. Cit.

[15] Esto puede ser corroborado en el perfil de Facebook de José Fabio Pizarro.

[16] Sequeira, Aaron. 28 de setiembre de 2013. Laura Chinchilla repudia idea de grupo paramilitar contra invasión nicaragüense. En: http://www.nacion.com/nacional/Laura-Chinchilla-paramilitar-invasion-nicaraguense_0_1368863181.html

José Solano es educador

Fuente: http://www.equipocritica.org/reflexion-editorial/editoriales-anteriores/un-silbido-de-miedo-entre-las-monta%C3%B1as-paramilitarismo-en-costa-rica/