Las elecciones recientes se han dado en un contexto concreto: dictadura cívico militar (impuesta por sucesivos golpes de Estado), una calculada alza del crimen organizado (que exige mano dura), la disputa geopolítica de nuestro país por las potencias chinas y yanquis, una alarmante pobreza (según Infobae -05/04- más del 51% de peruanos enfrenta inseguridad alimentaria), y el reflujo del movimiento obrero y popular.
La dictadura ha capturado todas las instituciones estatales incluida las electorales, ha proscrito candidatos (Vizcarra, Loco de Moche, Bermejo, Aduviri), y partidos (ANTAURO), e impuso antidemocráticamente (contra el referéndum del 2019), la reelección congresal a través de la creación de una Cámara de Senadores cuya elección proscribe también a las minorías partidarias y que le estaría dando mayoría a los partidos del Pacto Mafioso.
Todo este plan golpista cuenta no solo con la activa participación de las FF. AA y la PNP (cuyos ex altos mandos dirigen el premierato y el MINDEF del presidente Balcazar), sino que cuenta con la venia de la Comunidad Internacional dirigida por Donald Trump.
El asunto está en que no hay un plan perfecto. Es que cada líder político tiene sus propias ambiciones personales y responde a diversos grupos de poder económicos.
Keiko Fujimori fue aplaudida por una parte de los poderes facticos (Confiep, BCP, Gran Minería, Agroexportadores), por su performance en el debate y ahora es bolo fijo para pasar al ballotage con el 17.04 % de los votos. Hay que recordar que Keiko se opuso a la vacancia de Jerí por el Chifagate y que Roque Benavides (entre otros empresarios), tiene afinidad comercial con China (posee Chinalco, Las Bambas, Marcona y el Megapuerto de Chancay).
Por su lado, Rafael López Aliaga (RLA), un hombre vinculado a los fondos de inversión, el lavado de activos, los banqueros, la patronal del turismo y El Comercio/GyM (que con DATUM le daban portadas con el 2do lugar en las encuestas), en su obstinación de hacer historia pasando de la alcaldía a Casa de Pizarro, es militante de MAGA (el partido internacional de Trump), y hace semanas denunció un fraude electoral con el, según algunos periodistas, presunto fin de desestabilizar y presionar para que le den el pase a la 2da vuelta. Por tanto, aseguran, no sería raro que él haya estado detrás del caos que se le atribuye a la empresa GALAGA (contratista de la Municipalidad de Lima cuando RLA era alcalde que es acusada de ser la responsable que no se hayan habilitado los Centros de Votación que impidieron el voto de más de 60,000 electores), para darle veracidad a sus denuncias (el Jurado Nacional de Elecciones -JNE- ya denunció a la Oficina Nacional de Procesos Electorales – ONPE- por las irregularidades).

Astutamente, RLA, denunció a la Encuestadora IPSOS que lo quería sacar del segundo lugar, cuando era un secreto a voces que el voto rural era (por la distancia), el que se cuenta al final (junto con el voto de los PEX), y que favorecía al centroizquierdista Roberto Sánchez.
El día de hoy miércoles, el centro izquierdista Sánchez alcanzó el 12.058 % (1,873,932 votos), desplazando a RLA quien tiene el 11.859 % (1,842,919 votos). 30,000 votos de diferencia que para algunos analistas pueden ser fácilmente superados por el reconteo de votos de más de 4,000 actas observadas por el JNE. En el mitin de ayer martes RLA no solo denunció que había una mafia en la ONPE, sino que pidió la detención del jefe de la institución, Piero Corvetto, y acusó a Gustavo Gorriti, un periodista destacado, de ser el jefe de la mafia caviar que estaría tras bambalinas. A las denuncias de fraude electoral se están sumando algunos ex candidatos presidenciales que no pasaron la valla como Wolfgang Grozo, Raúl Diez Canseco, Herberth Caller, Yonhy Lescano, así como periodistas renombrados por Beto Ortiz, y sectores de la Gran Prensa como Panamericana TV (recién comprado por un multimillonario minero llamado Phlucker), etc.
Es que el Plan A de este juego de tronos por el poder sería que pasen dos candidatos de la ultraderecha al ballotage aprovechando el reflujo del movimiento social, el miedo al crimen represivo y la fragmentación del voto. Sin embargo, el desarrollo de la naturaleza tiene sus propias leyes (movimiento, cambio, contradicción y transformación).

Así las cosas, la narrativa del fraude denunciado por RLA apuntaría a desenvolver una base social anti izquierdista a la vez que una nueva correlación de fuerzas con personalidades de la política nacional, la farándula y la opinión pública limeña; señalando además que la “Sra. Keiko Fujimori siempre pierde la segunda vuelta”. “El señor ha entregado material a las diez y media, once, doce, cosa nunca vista. Ni en Venezuela, en la dictadura de [Nicolás] Maduro, se ha visto esta porquería. Basta ya. Señor fiscal, proceda, cumpla con su deber; no sea cómplice de una patraña”, «Diario El Comercio. Todos los derechos reservados”, declaró RLA (El Comercio, 14/04).
Es un plan calculado para boicotear el proceso electoral y deslegitimar al presidente electo. RLA quiere imponer su voluntad como lo hizo en las elecciones municipales pasadas. Lo que está por verse es hasta qué punto lo va a apoyar EE.UU. Algo a tomar en cuenta es que la Unión Nacional de Gremios (integrado por grandes empresarios de la exportación, CANATUR, Industriales, etc.), acaba de pedir también la renuncia del jefe de la ONPE.
“En el plantón frente al Jurado Nacional de Elecciones (JNE). En dicha concentración, López Aliaga lanzó un ultimátum de 24 horas…según el candidato, se habrían robado cerca de 500.000 votos, aunque no presentó pruebas que respalden dicha afirmación”, (LR, 14/04). La derecha golpista, para alcanzar su objetivo también contarían con aliados afines o topos.
Es en esta perspectiva que encajarían Álvarez, Belmont, Nieto, Pérez Tello y Espa. A pesar que este último se desinfló, ha vuelto a retomar bríos con el golpe bajo que le dio a Lescano en el debate ubicándose con el 3.2% mientras que Tello bordea el 4% gracias a sus ‘propuestas y pulcritud’ en el debate. Estos dos no tienen oportunidad de pasar al ballotage, pero serían funcionales a Trump. Por otro lado, como en el 2000, hay candidatos como Álvarez y Belmont que estarían tirando la toalla después de cumplida la tarea de la fragmentación del voto. Mientras que Nieto, con el 11.97 % de los votos, sociólogo de profesión, con vínculos con AMLO, EE.UU., China y con una estrategia publicitaria emocional más inteligente (saliendo en la Gran prensa con su esposa hablando de la virgen de Guadalupe o con una joven que quería ‘conocerlo’), sería el as bajo la manga perfecta que podría contener la revuelta popular, pero el conteo de votos ya lo habría dejado relegado.
Es que EE.UU. no confiaría en Juntos por el Perú (JP), no tanto por Sánchez (que es un político profesional), sino por el carácter disruptivo y plebeyo de sus diputados y senadores. Y es que, en el contexto actual, Trump, necesita gobiernos alineados a su política fascista del Escudo de las Américas para derrotar a China. Un pase al ballotage de Sánchez sería repetir el plato del 2021 (donde volvería a ganar la izquierda popular). Una situación para la que el Pacto Mafioso se habría curado en salud y que solo se superaría con acuerdos en las alturas con Trump o con la movilización obrera y popular.
No obstante, a pesar que otros ex candidatos de centro izquierda como López Chau y Ronald Atencio han manifestado su rechazo al fraude de RLA, Sánchez y JP, solo atinan a declarar que “Nosotros queremos un Perú sin enemigos, sin discriminación, con reconocimiento a nuestra identidad plurinacional…Estamos contentos y serenos”, (La República, 12/04). Y estamos de acuerdo con la identidad plurinacional. Pero la derecha fascista está determinada a boicotear la elección y las declaraciones conciliadoras no la van a detener. Es hora de pasar a la acción movilizadora con un Plan de Lucha y medidas concretas como aumento general de salarios (a nivel de la canasta básica familiar), agua potable y escaleras para los pobres, bonos para las familias vulnerables (anemia, desnutrición), segunda reforma agraria integral, nacionalización de la minería, viviendas para los Sin Techo, control público del Comercio Exterior, etc.
De lo contrario, un hipotético gobierno de Keiko o RLA solo sería viable a través de una mayor confrontación y una nueva masacre popular. Por estas razones, señalamos que las elecciones del 12/04 no cierran la crisis política, sino que la transforman a un nivel superior.
César Zelada. Escritor. Colaborador en varios medios de prensa obrera y popular.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


