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Ayer, 9 de abril de 2011, el pueblo islandés ha vuelto a decir «No» en un referédum de la mayor importancia, no sólo para los destinos de la economía y aun de la nación septentrional, sino para el futuro de la democracia y de la economía del continente europeo. El pueblo islandés tenía que votar sobre el frívolo y poco meditado acuerdo al que el gobierno verde y socialdemócrata había llegado con la UE para hacerse cargo de las enormes deudas contraídas con clientes privados británicos y holandeses por el banco privado Icesave . Asombra el espectáculo, común a toda Europa, de unos Parlamentos más y más divorciados de la opinión pública y el creciente descrédito de lo que ha dado en llamarse la «clase política». En este artículo, escrito con su lucidez y perspicacia habituales dos días antes de que se celebrara el referéndum y a propósito del mismo, Michael Hudson analiza lo que anda en juego en la economía y en la política europeas de nuestros días.
«Hay una alternativa, ni que decir tiene. Y es que los acreedores en la cúspide de la pirámide económica carguen con pérdidas. Eso restauraría los intensificados coeficientes Gini de desigualdad de ingresos y riquezas a los niveles, harto más bajos, de hace una o dos décadas. No hacerlo, significaría quedar atrapados en un nuevo tipo […]
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
Casi me siento infantil por estar tan enfadado con la traición del Presidente Obama respecto a sus promesas electorales en materia de impuestos. Nunca tuve muchas esperanzas de que realmente pretendiese llevar a cabo las reformas que esperaban sus seguidores – y menos una vez designó para un cargo clave al más derechista de la […]
«Los actuales ataques a China se parecen mucho a los ataques a Japón y otros países asiáticos a finales de los 80, que consiguieron demonizar a economías exitosas por haber evitado ser víctimas de las prácticas predatorias que corroyeron a la industria norteamericana, que ‘financiarizaron’ y postindustrializaron su economía. La piramidalización de la deuda estadounidense que arrancó en los 80 ha desembocado en una guerra de clases sin apenas justificación económica. Así pues, culpar a los extranjeros -por enriquecerse del mismo modo que hicieron los EEUU desde que el Norte ganó la Guerra Civil en 1865- equivale simplemente a proporcionar una coartada política para un statu quo económicamente estéril.»
Traducción de Xavi Fontcuberta
Ahora que el presidente Obama está casi celebrando sus renovadas ganas bipartidistas de reeditar los recortes de impuestos a los super-ricos que puso en marcha George Bush hace diez años, es la hora de que los Demócratas se planteen hasta qué punto van a oponerse a una administración que parece más bien algo del estilo […]


