Cómo se atreven a enjuiciar a otros países sobre derechos humanos mientras prevalece en Estados Unidos la injusticia racial sistémica, mantiene la población encarcelada más grande del mundo incluyendo los centros de detención de inmigrantes, persiste la opresión histórica de los pueblos indígenas y sigue operando un campo de concentración en Guantánamo…
Categoría: EE.UU.
La plutocracia se lava la cara: del irascible Trump al benévolo y protector Biden
¿Quién es Pauli Murray? La pionera figura del Derecho y el activismo afroestadounidense por la igualdad racial y de género fue homenajeada esta semana en el Festival de Cine de Sundance con el estreno del documental “Mi nombre es Pauli Murray”.
La estratificación, determinada por la riqueza, del acceso y la provisión no es algo nuevo, pero la privatización neoliberal y la legitimación de la desigualdad la hacen más intensa, más ampliamente diseminada, y más profundamente penetrante en la vida cotidiana que en ningún otro momento desde el feudalismo. Adelanto de “En las ruinas del neoliberalismo”, el libro de Wendy Brown publicado por Tinta Limón.
Sería deseable que Biden y sus hampones antes de exigir nada a nadie miren a su propia casa y liberen a todos sus presos políticos sin más demoras.
Traducido para Rebelión por Paco Muñoz de Bustillo
Autoridades estadounidenses deportaron ayer por el puente internacional Zaragoza a poco más de cien indocumentados de El Paso, Texas, a Ciudad Juárez. El gobierno del presidente Joe Biden ha expulsado a cientos de migrantes en sus primeros días, a pesar de que prometió en campaña que cesaría las expulsiones.
En idioma lakota, “Oceti Sakowin” quiere decir “consejo de los siete fuegos”, en referencia a las siete tribus que integran el Pueblo Lakota, también llamado Gran Nación Sioux.
Estados Unidos perdió el control de la política internacional que exhibía en el pasado, pero mantiene un gran poder de fuego.
No se puede hablar de la violencia interna sin reconocer que el mayor proveedor de violencia en el mundo es mi propio gobierno, dijo el reverendo Martin Luther King en 1967.