A nivel mundial se habla de un retorno a los años 70 con niveles altos de inflación, asociada a los dos shocks petroleros, simultáneamente con una severa recesión en 1974 y 1975, muy relacionada con las elevadas alzas en las tasas de interés que derivó en una recesión global en 1982 y en la crisis de la deuda de las economías emergentes.