Mientras Francia insiste en salvaguardar los derechos humanos en Ucrania, aparentemente violados por Rusia en la guerra que Moscú está manteniendo contra toda la estructura de la OTAN, particularmente los Estados Unidos que ven en este conflicto la oportunidad de derrotar a su enemigo histórico, tampoco se cansa de denunciar las atrocidades del Grupo Wagner, la empresa de mercenarios rusa que de alguna manera intenta enmendar el desastre de la patética Operación Barkhane en Mali con la que las tropas francesas intentaron, por una década, detener el crecimiento de las khatibas del Dáesh y al-Qaeda.