Las elecciones presidenciales de EE.UU. del próximo 3 de noviembre decidirán si Donald Trump continúa al frente de la primera potencia mundial o si, por el contrario, es Joe Biden quién ocupa el despacho oval.
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Globalmente, el nivel de la lucha de clases sigue siendo bajo y la izquierda, pequeña. El Partido Verde es el más importante, pero nunca ha obtenido más del 2 % de los votos.
La prosperidad de Estados Unidos siempre se ha medido por el dolor y la muerte que produce, tanto fuera como dentro de su propio país.
Se denunciaron histerectomías no autorizadas a inmigrantes latinas que estaban en centros de detención de Estados Unidos.
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández
El presidente impuso el «todo vale» y Biden no rehúye al combate. Más de 21 millones ya votaron en forma anticipada por correo.
En la década de 1960 Robert McNamara, corresponsable de la escalada bélica contra Vietnam -que dejó millones de heridos y muertos y un terrible sufrimiento para un país de campesinos- dijo unas palabras que se volvieron famosas por su cinismo y que reflejan sintéticamente lo que podría denominarse el “imperialismo demográfico”: es mejor matar a un niño en el vientre materno que tener que enfrentarlo después como guerrillero en las selvas y bosques del mundo pobre.
Muchos miembros de la izquierda estadounidense, incluidos algunos antiguos defensores de la política independiente contra los demócratas y los republicanos, han abrazado la idea de que los socialistas pueden presentarse en las listas del Partido Demócrata (algunos fueron incluso más allá, llamando a votar por Joe Biden).
Las elecciones del 3 de noviembre en Estados Unidos se dan en un clima de odio y división del país y no debe descartarse violencia de los partidarios armados de Trump en caso que este pierda. Existen 165 milicias y acaba de ser arrestado por la FBI un grupo que planeaba secuestrar y derrocar a la gobernadora demócrata de Michigan, Gretchen Whitmer.