La votación organizada en el depósito de Bessemer, en Alabama, resultó una derrota para las organizaciones sindicales.
Categoría: EE.UU.
En Estados Unidos la guerra sigue siendo un eje fundamental en torno al cual gira buena parte de la sociedad, su economía, su política y su cultura. Como resultado, 96 personas son asesinados con armas de fuego cada día.
La pandemia de COVID-19 exige una respuesta colectiva y global que pocas veces se requirió en la historia de la humanidad.
Por regla general, la trascendencia internacional de la política de un gobierno se limita a los países colindantes o los de su región, solo en algunos temas sus decisiones tienen una proyección global con asuntos como el calentamiento global o algunas políticas bélicas que alteran el equilibrio mundial, sobre todo si hablamos de una potencia.
Para todas aquellas personas que se alegraron de la victoria electoral de Biden, me temo que hay malas noticias. Quienes ya advertimos que con los demócratas el peligro de guerra se dispararía parece que no hemos fallado. Los peores augurios que del discurso del nuevo presidente se pudieron extraer tras su toma de posesión se han ido materializando.
Conforme avanza el juicio, las declaraciones de los testigos presenciales están demostrando que el sur de Minneapolis, además de ser una área predominantemente progresista y con diversidad de culturas, es una comunidad que actualmente está indignada por el asesinato de George Floyd.
Hace varias semanas, el presidente Joe Biden acordó el “American Rescue Plan”, con la movilización de 1.9 billones de dólares para atender la situación económica y social generada por la pandemia del coronavirus.
Tal vez por la carencia de políticos que ameritan ser llamados héroes, gladiadores del mundo de deportes suelen ocupar ese vacío en el ámbito público de Estados Unidos.
Tanto las administraciones demócratas como las republicanas dieron una respuesta tercerizada y militarizada a la inmigración y trataron de vender su programa con promesas de ayuda para el desarrollo económico de Centroamérica.
Nueve minutos y 29 segundos. Ese es el tiempo que Derek Chauvin, el exoficial de policía de la ciudad de Mineápolis, quien ahora enfrenta un juicio por matar a George Floyd, mantuvo su rodilla presionada contra el cuello de Floyd el pasado Día de los Caídos.