El efecto de la propaganda es siempre arrollador, en cualquier contexto, pero cuanto más dinero se invierte en ella, más eficaz resulta. Uno de los pilares fundamentales del extraordinario poder y la influencia desproporcionada del régimen ruandés —el FPR (Front Patriotique Rwandais) liderado por Paul Kagame— reside en su inversión millonaria y sostenida desde hace más de dos décadas en las empresas de relaciones públicas y lobbying más punteras del planeta.