Recomiendo:
0

Luis Almagro y EEUU, planean violar los estatutos de la OEA para garantizar su reelección

Fuentes: Auca en Cayo Hueso (Blog)

A lo largo de su mandato, Luis Almagro ha actuado en contra de los principios y mandatos básicos de la OEA, representando consistentemente los intereses del gobierno de los Estados Unidos por encima de los demás miembros de la organización regional. Ahora no será la excepción. Desde el miércoles y hasta el 28 de junio, […]

A lo largo de su mandato, Luis Almagro ha actuado en contra de los principios y mandatos básicos de la OEA, representando consistentemente los intereses del gobierno de los Estados Unidos por encima de los demás miembros de la organización regional. Ahora no será la excepción.

Desde el miércoles y hasta el 28 de junio, se celebra en Medellín, Colombia, la 49 Asamblea General de la OEA, reunión que tiene el incentivo principal de celebrar el aniversario 70 de su creación, en la propia tierra que la vio nacer; además de reimpulsar la escalada de acciones contra Venezuela, a partir de la pérdida de credibilidad y apoyo ha experimentado el fracasado opositor venezolano Juan Guaidó, lo cual ha despertado las alertas no sólo en la OEA sino también en Washington.

Como parte de esta reunión se pretende también, de manera forzosa, adelantar las elecciones de Secretario General, aprovechando el contexto actual en la geopolítica latinoamericana y la ausencia de otro candidato oficial, lo cual en teoría garantizaría la reelección de Luis Almagro.

Luis Almagro quien se ha caracterizado, durante su gestión, por seguir la pauta que le dictan desde Washington y castigar a los adversarios del gobierno de Donald Trump, alegando el supuesto «rompimiento con la constitucionalidad», ha apostado, una vez más, por violentar los propios estatutos de la organización regional y la voluntad de sus miembros, para garantizar su permanencia en el cargo para el próximo período.

Como diría el refrán: «haz lo que yo digo pero no lo que yo hago».

Y es que las elecciones para Secretario General se han convertido en la prioridad para EEUU, dado que una eventual reelección de Almagro les aseguraría, por 5 años más, avanzar en su estrategia colonial de América Latina.

¿CÓMO VOTARÍAN LOS PAÍSES MIEMBROS?

Actualmente existe fuerte oposición del CARICOM contra esta propuesta, dado que no consideran a Almagro como garante de sus intereses, por lo que es casi seguro que su voto en bloque vetaría, «en teoría», tal posibilidad. A esta posición se sumarían Nicaragua, Venezuela, Bolivia, México y Uruguay; y otros no tan esperados que, off the record, no ven esperanzas en un resurgir de la OEA con Almagro al frente y apuestan por otra figura en 2020, como son Canadá, Panamá y Perú, aunque no es descartable que ante la mirada atenta de EEUU cambien su patrón electoral.

Digo «en teoría» porque recordemos, que EEUU se encuentra presidiendo el Consejo Permanente, lo cual lo ubica en una posición muy privilegiada, y ya se encuentran presionando a algunos países del CARICOM para que respalden su propuesta y de esta manera poder romper el bloque caribeño.

República Dominicana, Bahamas, Jamaica, Haití y Santa Lucía son la clave del gobierno norteamericano para lograr el adelanto electoral y la pretendida reelección de Almagro.

El pasado 22 de marzo, varios medios regionales se hacían eco de la misteriosa reunión del Presidente, Donald Trump, en su residencia «Mar a Lago» en Florida, aunque pocos han podido desentrañar lo que en realidad se ventiló allí.

El objetivo central de esta reunión fue buscar el apoyo de estos países a las iniciativas que se presenten en la OEA contra Venezuela u otro tema que represente interés para el gobierno de Donald Trump, condicionando las inversiones norteamericanas en estos países.

Uno de estos temas para lo cual «compró» Trump los votos de estos países fue la reelección de Almagro, lo cual es de suma importancia para los EEUU en función de hacer avanzar sus intereses geopolíticos en la región.

En dudas quedaría entonces Costa Rica, cuya decisión pasaría por un «consenso» entre el Presidente y el Canciller, a partir del control de daños puedan hacer de las presiones norteamericanas.

En Costa Rica el tema ha sido una de las variables que ha generado fuertes contradicciones entre el Canciller Manuel Ventura y el Presidente Carlos Alvarado, a tal punto que incidió en la decisión de la no presencia del Presidente en la próxima reunión en Medellín.

Ante esta situación Alvarado se ha tenido que quedar de brazos cruzados, pues aunque tiene profundas diferencias con el Sr. Luis Almagro, principalmente en la manera que este ha conducido la solución de los principales problemas que se han desarrollado en la región, en especial Venezuela, está recibiendo una presión muy fuerte por parte del gobierno de EEUU, quien utiliza al canciller para trasladar sus mensajes al Presidente tico.

En los últimos días de abril el Canciller Ventura habría tenido un encuentro «discreto» y fuera de agenda, con el Secretario de Estado y ex Director de la CIA, Mike Pompeo, donde éste además de cuestionar el rol que pretedía jugar el gobierno tico sobre el apoyo a los diálogos entre el gobierno y la oposición venezolana en el marco del «Grupo de Contacto», indicó al canciller apoyar la reelección de Luis Almagro al frente de la OEA. Cuestión que en San José no fue bien recibida…, pero que al final tendrán que acatar.

De esta manera, si los análisis se cumplen, no es previsible un adelanto de las elecciones pues no alcanzarían los 23 votos necesarios, complejizándose de esta manera el escenario electoral para la reelección de Almagro en 2020; pues daría tiempo para que comiencen a oficializarse algunas de las propuestas, que ya están caminando y que generarían un mayor consenso entre los miembros.

SU MAYOR RETO ES HACIA LO INTERNO…

La mayor preocupación del Secretario General es hacia lo interno de la OEA, donde presenta una situación bien compleja, pues no es mirado de manera positiva por la mayoría de sus funcionarios y países miembros del ente regional.

Muchos son los rumores sobre malos procedimientos, falta de ética, corrupción y comprometimiento político que se manejan en los pasillos de la OEA acerca de la gestión de Almagro.

El capítulo de la Misión de Apoyo Contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (MACCIH) no se ha cerrado, sobre todo en la plantilla de la OEA, cuyos funcionarios dan, cada vez mayor valor y crédito a los elementos esgrimidos contra Almagro por los 3 ex funcionarios, que renunciaron en el 2018 a sus cargos en esta institución.

Entre los países miembros existe un cuestionamiento casi general hacia la legalidad de la acreditación del opositor venezolano, Gustavo Tarré, para ocupar el escaño de Venezuela ante la OEA, decisión forzada por el Secretario General, por lo que se prevé será uno de los puntos principales de fricción en la reunión regional.

Costa Rica, Ecuador, Uruguay, Chile, Canadá, Colombia y el CARICOM en pleno, entre otros, han cuestionado seriamente la decisión tomada por EEUU y Luis Almagro, y están dispuestos a emplazarlo sobre la legalidad de tal procedimiento.

Sin embargo, esta no sería la única situación que amenaza con empañar el pleno desarrollo de la 49 Asamblea General de la OEA. En Colombia, la crisis social se ha ido agravando con el continuo asesinato de líderes sociales y miembros de las FARC, lo cual pudiera reanimar a las fuerzas sociales y convocar fuertes protestas contra los visitantes.

Iván Duque y su gabinete están al tanto de esta situación, por lo que han estado buscando consenso con Almagro y EEUU para mediatizar la reunión de la OEA alrededor del tema Venezuela y así evitar el casi inminente reclamo por la falta de actitud ante estos hechos tan graves, sumados al tráfico de drogas.

En ese sentido han manejado la posibilidad de traer a la reunión al autoproclamado Presidente Juan Guaido, con el fin de que este se convierta en el centro de la asamblea y que sus seguidores se muevan a Medellín, y así minimizar las manifestaciones que se llevaran a cabo contra el gobierno colombiano.

Habría que ver qué pudiera decir Almagro, como Secretario General de la OEA, de los casi 400 líderes sociales y 134 exguerrilleros de las FARC asesinados durante la gestión de Iván Duque y la cada vez más preocupante situación de las drogas.

Y aquí hago un aparte pues, según cifras de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) y de la propia Agencia para el Control de Drogas de EEUU (DEA), los principales productores y exportadores de cocaína en América Latina son Perú y Colombia.

En Colombia, los cultivos de coca han aumentado considerablemente, llegando a un 33% de incremento en la productividad, realizándose hasta seis cosechas anuales. Se estiman unas 220 mil hectáreas cultivadas y una producción de 150 mil toneladas anuales, lo que supera todas las estadísticas de informes anteriores.

Sobre los insumos químicos para la producción de drogas se estima que en un año se trasladan alrededor de 7000 rastras cisternas de sustancias líquidas, y 1500 de sólidas, lo que supone una alta explotación de las capacidades de transporte de ese tipo en Colombia, cifras nada despreciables ante los ojos del gobierno.

Además, algunas fuentes no oficiales, han trasladado elementos sobre la construcción «semiclandestina» de minisubmarinos, – al estilo de los traficantes de drogas del partido ARENA de El Salvador- , destinados al tráfico de drogas, con capacidad para 10 kilogramos, con tecnología israelí y alemana.

Entonces, ¿serán estos temas prioridad del debate para la búsqueda de solución a nivel regional? o seguirán reciclando la ya gastada campaña contra el gobierno legítimo de Venezuela y Nicaragua.

VENEZUELA UNA OBSESIÓN DEL S/G DE LA OEA…

Almagro como el representante oficial de la democracia norteamericana se ha caracterizado por promover una intervención militar en Venezuela en alianza con la administración Trump, impulsando abiertamente una cuña entre las naciones y las fuerzas en el hemisferio.

Su obsesión con Venezuela ha erosionado su «liderazgo» y ha distraído a la organización de enfrentar amenazas compartidas a la región como el cambio climático, el reajuste del presupuesto de la organización y las cuotas de los miembros para eliminar la dependencia económica con los EEUU, el combate contra la corrupción política y la defensa de los derechos de los migrantes a pesar de miles de muertes y violaciones de derechos humanos que se cometen contra estos.

Sus intervenciones abiertas en la política interna de los países miembros han revertido completamente los avances diplomáticos en la resolución de controversias, dividiendo por consiguiente al continente.

En nombre de esta obsesión ha justificado innumerables violaciones, tanto éticas y morales como de los principios y postulados que rigen el accionar de la organización:

Además, reconoció a un gobierno paralelo no legitimado por su pueblo, nombrando a uno de sus funcionarios como representante de Venezuela ante la organización, sin la aprobación de la mayoría de sus miembros. Y para rematar convoca a unas elecciones anticipadas, aprovechando la falta de contrincantes y el apoyo de EEUU como Presidente del Consejo Permanente, una muestra más de su oportunismo político.

Las variables están sobre la mesa, de ser reelegido sería la primera vez en la historia de la organización que un S/G no fuera postulado por su país de origen, y que además votaría en su contra.

Como dijera la académica norteamericana Laura Carlsen en su brillante artículo publicado en Foreing Policy In Focus titulado «The Organization of American States shouldnt be run by regime change enthusiasts«: «La región tiene la oportunidad de restablecer la cooperación regional en prioridades compartidas. Pero eso requerirá un cambio en el liderazgo.»

Lo cierto es que Almagro ha perdido credibilidad regional y esta llevando a la OEA a un callejón sin salida.

Fuente: