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Ollanta y PPK

Fuentes: Rebelión

Cuando Ollanta postulo a la presidencia de la República en el 2011 despertó la ilusión del pueblo por sus ideas nacionalistas y su estrategia de alianzas denominada GANA PERU que iba desde su columna vertebral de reservistas, pasando por la izquierda hasta la centro derecha de Alejandro Toledo y Mario Vargas Llosa. Una vez en […]

Cuando Ollanta postulo a la presidencia de la República en el 2011 despertó la ilusión del pueblo por sus ideas nacionalistas y su estrategia de alianzas denominada GANA PERU que iba desde su columna vertebral de reservistas, pasando por la izquierda hasta la centro derecha de Alejandro Toledo y Mario Vargas Llosa. Una vez en el poder, algunos reservistas lo acompañaron como su seguridad en Palacio, Javier Diez Canseco junto a dirigentes mineros artesanales, indígenas, cocaleros y campesinos, fueron congresistas, y la CGTP junto con la izquierda, tenían la dirección política del MINTRA, el MIMP, el MINAM, entre otros.

Ollanta era en las artes oratorias y académicamente muy limitado. Su carrera había sido básicamente militar y nunca se le conoció algún escrito o libro de su propia autoría. El periódico Ollanta y la construcción del partido fueron obra y gracia de su hermano Antauro (hoy preso por liderar una insurrección armada que se saldó con varios muertos). En otras palabras, Ollanta, llego a ser presidente por las propias condiciones sociales de desigualdad social en un momento de «vacas gordas» (precios altos de los minerales), que exigían un cambio del modelo neoliberal primario exportador.

Es cierto que una vez en el poder el «ego colosal» de Nadine así como su genuflexión (o dependencia psicológica de su esposa como alude el abogado Omar Chehade en su libro «la gran usurpación»), implicó la traición al pueblo y la capitulación a Washington y los poderes facticos. No obstante, si en algo no tranzo fue en su política anti aprista y antifujimorista. Por eso es un secreto a voces el apoyo político a PPK durante el ballotage facilitándole el ingreso al VRAEM, declarando la inamovilidad de la policía y el ejército o poniendo a su disposición el aparato partidario y los ahora llamados prefectos.

Por su lado, PPK, como los mass media y algunos analistas del establishment repiten a cada rato, es uno de los presidentes académicos más preparados de la historia republicana. Formado en universidades de EE.UU. e Inglaterra llego a ser varias veces ministro y premier y a la misma vez consultor de empresas transnacionales. Y aunque no destaca por su oratoria o carisma si ha escrito artículos y obras de análisis económicos y políticos sobre el Perú y la economía mundial.

Sin embargo, a diferencia de Ollanta (que si gano votos propios), PPK ganó las elecciones no per se, sino por el movimiento antifujimorista que fue superior a él en varios aspectos (carácter, organizacionales y políticos), poniendo el slogan de Narcoestado a Keiko Fujimori y conquistando incluso el apoyo de líderes de izquierda, centro y derecha (Verónica, Santos, Acuna, Fernando Olivera, Toledo, etc.).

Y si bien es verdad, PPK, firmo acuerdos con varios movimientos sociales y sindicatos, pues, él siempre ha estado más vinculado a los poderes facticos. Esta cuestión le da margen de maniobra frente al sistema financiero y a la misma vez explica la composición tecnócrata de su gabinete, lo cual, lo lleva, por un lado, a romper con el movimiento social con el que fue aupado a Palacio, y por otro, a conciliar con el movimiento que él admira y por eso apoyo públicamente en el 2011: el fujimorismo.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.