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Entrevista al ex senador socialista peruano Ricardo Napurí a 30 años de la Guerra de Malvinas

«Perú apoyó a la Argentina con misiles Exorcets, aviones Mirages e instructores»

Fuentes: Rebelión

Mario Hernandez (MH): Hoy vamos a entrevistar al ex diputado constituyente y senador peruano Ricardo Napurí sobre el papel jugado por su país en el conflicto de Malvinas en 1982 y su rol personal en el mismo. También sobre la oportunidad en que le aplicaron el «Plan Cóndor» en 1978, junto a otros ciudadanos peruanos. […]

Mario Hernandez (MH): Hoy vamos a entrevistar al ex diputado constituyente y senador peruano Ricardo Napurí sobre el papel jugado por su país en el conflicto de Malvinas en 1982 y su rol personal en el mismo. También sobre la oportunidad en que le aplicaron el «Plan Cóndor» en 1978, junto a otros ciudadanos peruanos. Generalmente se vincula este Plan a las dictaduras de Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Brasil y se deja afuera al Perú que sin embargo también tuvo una participación activa. Al «Plan Cóndor» también se lo vincula con el golpe de estado de 1976 en nuestro país aunque leyendo Los años del lobo de la periodista Stella Calloni en realidad empezó a funcionar antes del 24 de marzo.

Antes de empezar les quiero leer párrafos de una carta que Napurí envió a los medios y al canciller Héctor Timerman:
 
«1982: La importante solidaridad y ayuda de Perú en el conflicto de las Malvinas
 
En diversos medios de prensa y eventos políticos se ha destacado la solidaridad y apoyo de la mayoría de los países de la región (Mercosur, ALBA, CELAC, entre otros) ante la actual provocación militar y política del gobierno conservador de Inglaterra. A través de estos gestos solidarios queda denunciada la posición imperialista y colonialista de Gran Bretaña. Pero sobre todo se crea presión internacional en la vía de terminar, si es posible cuanto antes, con una situación colonial y que el archipiélago de Las Malvinas retorne a suelo patrio, es decir a la Argentina.

Se ha afirmado asimismo que a diferencia de este actual apoyo regional, cuando se produjo la guerra en 1982, el apoyo de estos mismos países fue limitado y casi simbólico. Sea cierto o no, quiero destacar que esto no ocurrió con Perú.

[…] los militares peruanos una vez que se produjo el desembarco en abril de 1982, resolvieron apoyar material y concretamente a sus compañeros de armas argentinos. Eso sí, poniendo el acento en la solidaridad activa entre militares y no tanto en la legítima soberanía argentina sobre el territorio usurpado por Gran Bretaña desde 1833.
Era presidente de la República el arquitecto Fernando Belaúnde Terry, que en elecciones democráticas sucedió al General Morales Bermúdez, en 1980. Pero como los altos mandos de las Fuerzas Armadas no habían sido reemplazados todavía, es decir que venían del pasado dictatorial, el Presidente se mostró cauteloso y hasta neutral ante el conflicto. Más aún porque la iniciativa del comando militar aparecía ante la visión de la ciudadanía como un acuerdo sospechoso entre militares de ambos países. Sin embargo, estos mandos conminaron -incluso con amenazas golpistas- al Presidente a que se ofreciera como mediador en el conflicto; lo que hizo con anuencia Argentina, hasta casi antes del hundimiento del crucero Belgrano.

En otro gesto significativo, las Fuerzas Armadas concretaron el apoyo material, enviando a la Argentina una calificada dotación de armamentos, algunos de ellos sofisticados, como misiles Exorcets, aviones Mirage, etc. Además de instructores y la promesa de envío de combatientes civiles y militares.

[…] en Perú se produjeron movilizaciones multitudinarias en las principales ciudades; lo que no se dio en otros países de la región. Y con el singularismo de una suerte de «unidad de acción» entre diversos sectores sociales y políticos.

De mi lado, en tanto miembro de la izquierda socialista, y en mi condición de Senador de la República, consideré que era un enorme déficit político no dar una batalla, acompañado de muchos otros, encaminada a esclarecer por la vía del debate público, la diferencia cualitativa entre los perversos objetivos políticos de la dictadura argentina y la justa y soberana reivindicación de la Nación.

En el Senado la prédica esclarecedora surtió efecto. Se logró la adhesión de los miembros del cuerpo -60 senadores- los que aprobaron un documento-moción del que fui autor. Por este hecho fui nombrado su representante para la entrega, en manos, del documento a la Cancillería argentina, en Buenos Aires. Fui recibido por el vicecanciller y otros altos funcionarios, los que agradecieron vivamente este gesto de solidaridad. El vicecanciller al noticiarse que además de senador era periodista y sobre todo ex aviador militar, me propuso en nombre del gobierno que viajara a las Malvinas para comunicar en directo a los combatientes en armas, de esta solidaridad peruana militante. Hasta hoy desconozco por qué no se llegó a concretar este viaje. Aunque sospecho que quizás se debió a las alternativas negativas que tomó la guerra.

Aunque brevemente he creído necesario recordar este episodio casi olvidado, como un aporte a la lucha por la verdad histórica.»
 
MH: Conocía de este apoyo material del Perú porque alguna vez lo conversamos pero sería importante que lo aclararas un poco más porque este tema es poco conocido por la opinión pública argentina.
 
Ricardo Napurí (RN): La aclaración tiene que comprender la coyuntura del momento. Lo primero que destaco es que la iniciativa vino de las Fuerzas Armadas, que tuvieron un vínculo histórico con sus pares argentinos. Además por razones geopolíticas debía tener en cuenta a Chile por los conflictos fronterizos con ese país. Había un vínculo muy fuerte que rompió el ex presidente Carlos Menem al apoyar el tráfico de armas a Ecuador en la guerra con Perú.

Los militares peruanos privilegiaron un apoyo inmediato y total a sus hermanos de armas argentinos pero necesitaban vencer la resistencia del nuevo Presidente peruano. Los mandos militares no habían sido reemplazados porque no aceptaron el gobierno democrático elegido de Belaúnde Terry que al principio sostuvo que era un movimiento entre militares golpistas, por lo tanto, se manifestó vigilante y neutral. Entonces los militares amenazaron con darle un golpe de estado y Belaúnde reaccionó rápidamente y se puso al frente del operativo para tratar de controlarlo y que no quedase solo como una iniciativa de los militares.

No olvidemos que Belaúnde fue mediador como bien lo ha recordado hace poco la Presidenta argentina. Antes nadie se había acordado que el único mediador latinoamericano aceptado por la dictadura argentina fue Belaúnde Terry, luego frustrado por la provocación de Margaret Thatcher al ordenar el hundimiento del crucero Gral. Belgrano.

El otro problema fue que era peligroso que la iniciativa la tuvieran solo los militares que habían entregado misiles Exorcets que sirvieron para dejar fuera de combate a varias fragatas inglesas, también hubieron instructores peruanos y 5 aviones Mirage, aprovisionamiento de armas y desconozco si otros recursos más. Además hicieron una encuesta para enviar combatientes. Ese apoyo no existió de la misma manera en ningún otro país de América Latina y la vía fueron las Fuerzas Armadas.

Como te decía, había que evitar que los militares tomaran toda la iniciativa y ésta quedara en sus manos. Ellos no tenían interés en el problema de la soberanía sino en salvar a sus hermanos de armas argentinos. Entonces, paralelamente hubo un movimiento civil y político muy importante que dio la batalla por poner el eje en el rescate de las islas desde la perspectiva de la soberanía histórica y no tanto desde la perspectiva del triunfo militar donde hicieron eje los militares peruanos.

Tampoco se dijo que en Perú se produjeron las movilizaciones más grandes de América Latina. En todas las ciudades salieron miles y miles de personas. Toda la izquierda, que era muy fuerte en ese momento, y los movimientos sociales le dieron el contenido de la reivindicación soberana. La intención de los militares argentinos fue mantener el poder pero eso no anula el tema de la soberanía que Argentina está reclamando en este momento por la vía pacífica.

También Perú vivió ese debate. Inicialmente el Congreso peruano fue neutral y a mí como senador me tocó encabezar, junto a otros parlamentarios, el vuelco hacia el apoyo a la soberanía argentina. Fue por ese motivo que encabecé una delegación a Argentina ya que fui quien propuso la moción que luego se plasmó en un documento de apoyo de varias páginas.

Fui recibido por el vicecanciller argentino ya que Costa Méndez no estaba en ese momento. Como yo era ex aviador y periodista me propusieron viajar a las Malvinas pero como la guerra tomó un curso negativo no pude concretarlo.

Cuando más adelante, en Perú, se conocieron las intenciones de la dictadura argentina, nuevamente se produjo una confusión respecto si poner el eje en denunciarla o el rescate de las islas. Allí presenté otra moción parlamentaria que mereció la felicitación del gobierno alfonsinista donde decía que el odio a los militares y a la dictadura no podía dejar de lado el problema central que nos compete a todos los países latinoamericanos que en nuestro territorio no pueden hacer colonias de países imperialistas.
 
La dictadura argentina permitió por primera vez un acto público
 
MH: En tu libro Pensar América Latina. Crónicas autobiográficas de un militante revolucionario, contás que tu presencia en Argentina durante el conflicto de Malvinas permitió impulsar el primer acto público que bajo la dictadura llevó adelante el Partido Socialista de los Trabajadores (PST), luego conocido como Movimiento al Socialismo (MAS). 
 
RN: Fue consecuencia del apoyo de mi país. El gobierno militar argentino se vio obligado a hacer algunas concesiones. Nahuel Moreno, el máximo dirigente del PST, que estaba exiliado en Colombia, captó la situación e instruyó al Dr. Enrique Broquen, abogado de Derechos Humanos, y que venía de una familia militar, aunque él era marxista y de izquierda, para organizar la convocatoria a un acto so pretexto de las Malvinas, que se hizo en el barrio de Congreso.

Contarlo hoy es muy fácil pero en ese momento las dudas eran enormes. Quienes organizaron el acto hicieron varias pruebas para evitar que se produjera una celada contra los militantes. Solo participaron simpatizantes y artistas, evitando la presencia de la militancia activa para resguardarla de una eventual represión. Yo no lo sabía. Hablamos Franceschi, un diputado venezolano que adhería a nuestra corriente internacional, el Dr. Broquen, 2 o 3 personas más y yo. La conmoción fue terrible. Los asistentes lloraban. No podían creer que un acto público se estuviera haciendo en plena dictadura.

Ese fue el sentido del uso inteligente de la situación lo que probaba también la debilidad de la dictadura, ya habían brechas en la represión que podían aprovechar las organizaciones de izquierda para salir a la superficie abandonando la clandestinidad cerrada a la que se veían obligadas por la represión, lo que sucedió después de la derrota militar en Malvinas.
 
Plan Cóndor: no fueron 3 o 4 dictadores locos los que se pusieron de acuerdo
 
MH: Tu relación con la dictadura argentina no siempre fue tan «feliz». Cuatro años antes no la pasaste tan bien. En un momento de movilización y enfrentamientos a la dictadura del Gral. Morales Bermúdez en Perú, éste toma una serie de medidas represivas, entre ellas tu expulsión y la de otras personalidades a la Argentina donde van a ser recibidos en el aeropuerto de El Cadillal (Jujuy) y llevados al Regimiento 20 de Montaña. En tu libro Pensar América Latina señalás que el coronel jefe de ese regimiento les comunica que eran prisioneros de guerra porque ambos países estaban en guerra civil interna y agrega que los Estados Mayores de ambos ejércitos y los respectivos gobiernos acordaron cambios de prisioneros y en caso de insubordinación se les aplicaría la ley de fuga. Este es un típico caso del denominado Plan Cóndor donde no solo te viste afectado vos sino el dirigente campesino Hugo Blanco, entre otros. 
 
RN: Nosotros fuimos hechos prisioneros en el momento que se iniciaba el campeonato mundial de fútbol de 1978. Lo que dice el coronel Arana, que no era su verdadero nombre según pude constatar personalmente, fue algo terrible. Si recuerdas el Plan Cóndor significaba la represión puntual y en masa ya que no solo te perseguían a vos sino a toda tu familia.
 
MH: En ese contexto asesinaron al ex canciller chileno Letellier en EE. UU. y al Gral. Prats en Argentina.
 
RN: Que un oficial de las Fuerzas Armadas diga que los gobiernos habían pactado un acuerdo porque en ambos países había una guerra civil es de un alto significado. Es la prueba más alta que yo recuerde de un acuerdo formal de las Fuerzas Armadas y los gobiernos, además de lo inverosímil que los capturados en Perú viniéramos a las cárceles argentinas como prisioneros de guerra y que los argentinos fueran a la selva peruana. Este hecho debería ser resaltado en toda su dimensión y es la prueba más alta de los acuerdos del Plan Cóndor. En Perú y otros países nunca lo han admitido, lo que es lógico, pero el mecanismo es que los servicios de inteligencia actúan como un subpoder y toman protagonismo en la medida que la situación política se tensiona y se producen crisis de los gobiernos e inestabilidad social. Aún los gobiernos civiles y democráticos dejaron actuar a estos mecanismos subterráneos en América Latina por el peligro que para EE. UU. y las oligarquías latinoamericanas significaba el peligro de propagación del ejemplo de la revolución cubana. Un senador oficialista peruano alguna vez me dijo que el poder real era el de las fuerzas policiales y militares y los parlamentarios éramos superestructura que disputábamos solo una cuota de poder, mucho más en caso de conmoción social donde vieran peligrar su dominación política de clase.

Es muy importante para seguir avanzando en el tejido y no quedarse con la idea que fueron 3 o 4 dictadores locos los que se pusieron de acuerdo. Es el sistema el que se dota de este mecanismo en todos los gobiernos, aun en los llamados democráticos. Siendo yo un alto representante político en Perú, sé que las Fuerzas Armadas y policiales «fichan» las manifestaciones y hacen seguimientos para confeccionar el prontuario de todos aquéllos que consideran un peligro. Es mentira que las FF. AA. Están solo para defender a la Nación en guerras, son verdaderos ejércitos de ocupación y todo el dispositivo es interno para controlar a los que con su oposición política, sindical, etc., pongan en peligro el sistema de dominación. Todo lo demás es falso. El sistema se da estos instrumentos de vigilancia policial y represiva para salvar la propiedad privada.

En el caso de Morales Bermúdez el gobierno se caía, se produjo una huelga general frente a un paquete de medidas neoliberales de shock, entonces el gobierno golpeó por todos lados. Hubo 2000 presos. A los más representativos de diversos partidos nos embarcaron en un avión en complicidad con la dictadura argentina.
 
MH: Hay algunos otros casos. Estaba revisando el libro de Stella Calloni donde menciona el caso de Esther de Molfino, Madre de Plaza de Mayo residente en Perú donde es capturada y posteriormente asesinada en Madrid. El caso de Carlos Alberto Maguid, casado con la hermana de Norma Arrostito y una serie de casos que si mal no recuerdo totalizan 17. Estos hechos han tomado actualidad nuevamente en Perú. ¿Qué ha motivado la reactualización de la implementación del Plan Cóndor entre Argentina y Perú?
 
RN: Yo presenté hace 3 o 4 años un recurso ante el Juez Oyarbide y el 1º de febrero falló a mi favor. Le pedí que comprobara si las pruebas demostraban que nuestro secuestro fue parte de la operación Cóndor. El fallo es un documento de 62 páginas y da la orden de captura internacional de Morales Bermúdez. Es parecido al caso del Juez Garzón contra Pinochet. Se discute si la justicia internacional tiene superioridad sobre la nacional en caso de genocidio o violación a los DD. HH. En el caso de Garzón, la maniobra chilena fue decir ‘nosotros vamos a juzgar a Pinochet’ y se produjo la controversia que les permitió trasladarlo a Chile donde lo recibieron como héroe nacional.

Morales Bermúdez ha apelado el fallo mediante la misma figura y se armó un lío bárbaro porque las Fuerzas Armadas han salido a defenderlo. El ex presidente Alan García ha dicho que fue el padre de la transición democrática. ¡Cómo lo van a llevar a la Argentina! ¡Pobrecito, tiene 90 años! ¡Hay que dejarlo morir en paz! Y han salido por todos lados a defender al «pobre hombre» que sin embargo no puede salir del Perú.
 
MH: Quiero aclarar que si hoy estamos conversando fue debido a la gran campaña internacional que se llevó adelante pidiendo por sus libertades.
 
RN: El campeonato mundial fue una circunstancia, un hecho que se combina con la denuncia internacional e incluso la amenaza de gobiernos europeos de retirar sus equipos de fútbol. Una gran presión internacional.
 
MH: ¿Cómo se filtra la información de las desapariciones?
 
RN: Por una doble vía. Cuando desembarcamos a las 6 a. m. estaba un periodista en el aeropuerto y nos ve engrillados descendiendo de un avión peruano y publicó la noticia al día siguiente. Pero el mismo día yo vi que cuando el coronel Arana nos da las reglas, un suboficial que lo custodiaba lo puteaba y dio la casualidad que cuando pasamos a la guardia estaba en ella y me arriesgué y le dije: ‘Quiero hablar con París’ y él sorpresivamente me miró fijo y me respondió que a la 1 a. m. daría la orden para que me pasaran a enfermería, mientras tanto iba a averiguar si había control sobre las llamadas a París. Luego vino, me llevó y hablé y allí se desató la campaña mundial paralelamente con la denuncia local del periodista. ¡Qué mecanismo de la vida que te lleva a tener confianza en el ser humano! La condición humana que operó a nuestro favor. Por esas 2 circunstancias se les escapó la situación de control a los militares que querían escondernos en campos de concentración hasta que pasara el Campeonato Mundial de Fútbol y ver qué hacían después. Ese suboficial se arriesgó mucho para que yo pudiera hacer esa llamada.
 
MH: Entonces Morales Bermúdez no puede salir del Perú. ¿Qué repercusión pública ha tenido este hecho?
 
RN: El procesamiento es también para Videla y Harguindeguy. Ambos cumpliendo cadena perpetua ahora van a tener una nueva condena por este caso. Seguramente otra perpetua. Mientras tanto la «vestal» que fue Morales Bermúdez en Perú es defendida por toda la derecha y los partidos políticos democráticos. ¿Por qué? En Perú el golpe de 1968 tuvo 2 personajes: el Gral. Velasco Alvarado, que fue un nacionalista revolucionario que hizo una reforma agraria, nacionalizó el 70 % de la economía y se enfrentó a la patronal y el imperialismo. Fue derribado por Morales Bermúdez, representante del imperialismo y la reacción democrática y se comprometió a desarmar lo hecho por V. Alvarado. Esa fue la 2ª parte del proceso militar. Una primera etapa progresiva y otra totalmente reaccionaria.

También fue un gran represor y un gran defensor de la patronal, por eso actualmente lo apoyan diciendo que fue un hombre de la democracia. ¡Qué curioso! Son los mecanismos de la vida política, de las relaciones de clase y cómo las fuerzas sociales y políticas sin moral eligen a un dictador como el patrón de la democracia de Perú cuando fue un vil dictador.
 
Vamos a ver muchos intentos de reinstalar el Plan Cóndor en América Latina
 
MH: ¿Querés agregar algo más?
 
RN: Nada más decir que no es solo el caso peruano.
 
MH: Como bien lo señalaste habría que hablar de la calidad del caso peruano. En realidad, la mayoría de los afectados por el Plan Cóndor fueron ciudadanos argentinos, chilenos, paraguayos y uruguayos.
 
RN: Yo he querido resaltar el peligro que existe porque la desinformación es muy grande de cómo hay un tejido de represión latente y dormido que se reaviva en momentos de conmoción. Por eso vamos a ver muchos intentos de reinstalar el Plan Cóndor, puede tomar variantes diferentes, pero el sistema represivo está ahí, la vigilancia del orden capitalista, de la propiedad privada y estas fuerzas que parecen dormidas, dejarán de estarlo en los momentos de conmoción que van a ser cada vez mayores por las rebeldías ante el rechazo de la barbarie capitalista que se expresa en esta etapa de globalización.

Este es el sentido de retomar en la memoria histórica estos antecedentes que pueden reproducirse aún en condiciones peores si los pueblos latinoamericanos les exigen a los capitalistas. Una política de represión generalizada es segura porque no abandonarán la escena sin dar combate por su sobrevivencia.
 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.