En 1948, año del inicio de la Nakba, las personas e instituciones judías eran propietarias de alrededor del 6,5% de las tierras fértiles, mientras que la población palestina poseía casi el 90%. En apenas 70 años, la situación se ha invertido.
Mi madre nació bajo un árbol de olivo
en la tierra que, dicen, ya no es mía;
pero yo cruzaré sus barreras, sus checkpoints,
sus locos muros de apartheid y volveré a mi hogar.
Rafeef Ziadah, artista de la palabra hablada y activista canadiense-palestina