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Nicaragua: Más del 70% de familias por encima de la línea de pobreza

Baja sensible de los índices de pobreza

Fuentes: Radio La Primerísima | LINyM

La última Encuesta de medición del nivel vida 2014, realizada por el Instituto nacional de información de desarrollo, Inide, y avalada por el Banco mundial, arroja datos reveladores sobre la reducción de la pobreza general y la extrema pobreza en Nicaragua en los últimos años. Entre los principales resultados, la encuesta destaca la reducción de […]

La última Encuesta de medición del nivel vida 2014, realizada por el Instituto nacional de información de desarrollo, Inide, y avalada por el Banco mundial, arroja datos reveladores sobre la reducción de la pobreza general y la extrema pobreza en Nicaragua en los últimos años.

Entre los principales resultados, la encuesta destaca la reducción de la pobreza general a nivel nacional (2009-2014) de un 42,5 a un 29,6 por ciento. Es decir una reducción de casi el 13 por ciento. En el área urbana la pobreza general pasó del 26,6 al 14,8 por ciento, mientras en la rural pasó del 63,3 al 50,1 por ciento.

Sensible baja también de la pobreza extrema que a nivel nacional se redujo de 14,6 a 8,3 por ciento. En el área urbana la reducción fue del 5,6 al 2,4 por ciento, mientras en el sector rural pasó del 26,8 al 16,3 por ciento.

Resultados de la Encuesta
Comentarios técnicos sobre el estudio

El estudio definió la Línea de Pobreza Extrema (LPE) como «el nivel de consumo total anual en alimentación por persona, necesario para satisfacer las necesidades mínimas calóricas diarias, estimadas en 2.282 calorías promedio».

En este sentido, el costo de este requerimiento, según datos finales la encuesta, fija la línea de pobreza extrema en 10.523,92 córdobas per cápita anual (383 dólares), es decir un poco más de 1 dólar diario.

En cuanto a la Línea de Pobreza General (LPG), el estudio del Inide lo definió como el nivel de consumo anual por persona en alimentos (línea de pobreza extrema), más un monto adicional para el consumo de servicios y bienes no alimenticios como vivienda, transporte, educación, salud, vestuario y los de uso cotidiano en el hogar.

En este sentido, el valor de la línea de pobreza general se estimó en un nivel de consumo de 17.011,47 córdobas per cápita anual (620 dólares), es decir 1,70 dólares diario.

El estudio también midió cómo se encuentra el aumento de consumo per cápita, que alcanzó un 33,8 por ciento anual.

De acuerdo a los datos, actualmente en Nicaragua el 70,4 por ciento de la población está en el rango de familias «no pobres», el 29,6 por ciento se ubica en «pobres generales». Dentro del grupo de la pobreza general, un 8,3 por ciento vive en pobreza extrema.

Por otro lado, la encuesta evidenció una mejora en la evolución de los principales indicadores socio-económicos, como por ejemplo la reducción del hacinamiento en los hogares (-61%), de los servicios insuficientes (-66%) y de la baja educación (-47%). Eso es acompañado por una reducción del total de miembros del hogar (-0,41%).

Durante la presentación, el doctor Ovidio Reyes, presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), comentó que los resultados son parte del esfuerzo que ha venido impulsando el Gobierno con sus diferentes políticas sociales y económicas, en el que el principal protagonista son las familias nicaragüenses.

Por su parte, Carlos Sobrado, especialista en medición de niveles de pobreza del Banco Mundial, sostuvo que la reducción de la pobreza en los últimos años se debe a varios factores, entre estos los programas sociales del gobierno, la reducción en el número de miembros en el hogar, el aumento en las remesas familiares y el aumento en los ingresos laborales.

Banco Mundial destaca logros

Luis Constantino, representante del Banco Mundial en Nicaragua, se mostró muy complacido que las familias estén logrando mejorías en sus niveles de vida.

«Son resultados muy positivos, se está reduciendo la pobreza a media de dos por ciento al año, y principalmente la pobreza extrema que es un área muy difícil de reducir y aquí se alcanzaron logros muy sustanciales», destacó Constantino.

El funcionario expresó que la gran enseñanza que deja estos resultados, es que aquellos factores que permitieron el éxito, se deben multiplicar en aquellas familias que aún viven en extrema pobreza.

Constantico subrayó que hay que seguir replicando y promoviendo la merienda escolar y la mochila escolar. Ambos programas han permitido que más niños y niñas permanezcan en las escuelas, lo que conlleva a tener acceso a la educación.

También consideró que otros programas que han permitido mejoras en los niveles de vida de las familias son el acceso a los servicios básicos (agua potable, energía eléctrica), la educación y al sistema de salud pública, así como las políticas de crecimiento económico, como la atracción de más inversiones que ayudan a incrementar el empleo en el país.

Fuente: LINyM