El discurso del complot sobre el territorio patagónico tiene un viejo origen, hoy reactualizado sobre las ideas de seguridad y propiedad privada. Pero frente a las narrativas de silencio y olvido el Pueblo Mapuche-Tehuelche ha construido un proceso de reivindicación: la conformación del Lof Lafken Winkul Mapu es ejemplo de ello. “A pesar de una interculturalidad declamada, las formas mapuche-tehuelche de ver el mundo nunca tuvieron lugar en las posibilidades de repensar juntos una mejor vida en común”, dicen las autoras de este texto.