Que las elecciones no son sinónimo de democracia es una lección firmemente aprendida a estas alturas. En ocasiones, paradójicamente, muestran la sombra de la autocracia, pero en otras, hacen confiar en la democracia como en Liberia (al menos de momento) o incluso cuando no funcionan como en Mozambique. Mientras, se producen pronunciamientos firmes contra el ataque a Gaza