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Perú

Ollanta y el movimiento sindical a fines del 2012

Fuentes: Rebelión

A pocos meses del fin de año, es un buen momento para avanzar en un balance de las relaciones entre el gobierno de Ollanta y las demandas de los trabajadores organizados. Un primer elemento de análisis es el final de un corto periodo donde la posibilidad de cambiar las relaciones entre estado, empresarios y trabajadores […]

A pocos meses del fin de año, es un buen momento para avanzar en un balance de las relaciones entre el gobierno de Ollanta y las demandas de los trabajadores organizados.

Un primer elemento de análisis es el final de un corto periodo donde la posibilidad de cambiar las relaciones entre estado, empresarios y trabajadores parecía factible. La salida abrupta de Pablo Checa del Ministerio de Trabajo, donde se desempeñaba como viceministro, es el punto final de esta corta experiencia.

De esta manera, en el gobierno de Ollanta, la tendencia que representa el Ministro de Economía, Luis Miguel Castilla ha logrado imponerse. El Ministro de economía articula a otros ministros, viceministros, altos funcionarios, en una poco transparente red de lealtades y consensos, constituyéndose así en el principal actor político de la escena. El liderazgo de Castilla está transitando de la simple defensa del modelo neoliberal, a implementar acciones para consolidar y profundizar dicha propuesta.

En materia laboral, la línea de Castilla ha significado que el Ministro de Trabajo Villena sea un gris operario del MEF, sin voz, agenda ni propuesta propia. Ciertamente, esta continuidad neoliberal se ve facilitada por la ausencia de una voluntad política por cambiar las prioridades y sentidos, así como la falta de cuadros técnicos en el sector público que tengan una visión diferente y eficaz.

En resumen, el gobierno de Ollanta representa una política laboral que se reafirma en el neoliberalismo, los bajos salarios, escasa fiscalización, continuidad de la normatividad antilaboral, desincentivos a la negociación colectiva y restricciones crecientes a la libertad sindical.

Esta política ha tenido como resultado una creciente ola de protestas laborales en el país. Por un lado, los trabajadores de los sectores de salud y educación han realizado prolongadas huelgas sectoriales. El principal obstáculo para la discusión de sus reclamos no viene de los ministerios respectivos sino del todopoderosos Ministerio de Economía y Finanzas.

En el sector privado, hay problemas en las manufacturas, donde por ejemplo, los trabajadores de la empresa INDECO vienen desarrollando una huelga de 10 dias. Hay descontento también en la minería, petroleros, trabajadores agrícolas entre otros.

Las demandas laborales empiezan a agitarse especialmente por el retroceso registrado en la agenda laboral del gobierno. Basta señalar dos temas:

a.- La propuesta de una Ley General de Trabajo.

Que es uno de los reclamos de más larga data en la agenda sindical y que podría resolver muchos de los problemas existentes. Al inicio del gobierno de Ollanta, esta era una de sus principales promesas. La comisión de expertos termino una ardua labor para elaborar una propuesta realista y viable. La misma que recibió el rechazo total de los empresarios y de unos pocos grupos laborales. El gobierno, ante esto, ha optado por ceder a las presiones patronales. Por lo que la propuesta de norma ha sido sistemáticamente demorada por los funcionarios neoliberales, con el beneplácito de los representantes del empresariado local.

Para lograr esto han venido utilizando al Consejo Nacional de Trabajo como suerte de «agujero negro» donde van todas las propuestas que los empresarios no quieren discutir seriamente. Así queda clara, la articulación entre los intereses privados de los empresarios y las acciones políticas del actual gobierno. Lo concreto es que no tendremos Ley General de Trabajo en el mediano plazo.

b.- La modificatoria al Reglamento de la actual Ley de Relaciones Colectivas de Trabajo (LRCT).

El equipo de profesionales que ingreso al MINTRA junto con Pablo Checa, dedicó buena parte de sus energías a preparar una ambiciosa modificatoria al actual Reglamento de la LRCT. Como sabemos, dicho Reglamento es uno de los principales obstáculos a la negociación colectiva y la vigencia de la libertad sindical. Es la razón por la cual muchos sindicatos se quedan sin negociación colectiva y muchos dirigentes sindicales son fácilmente despedidos por su labor gremial.

La propuesta de modificatoria ya se encuentra lista y aprobaba por todas las instancias pertinentes del MINTRA, quedando sólo para la firma del actual Ministro de Trabajo. Este tema que ya había sido discutido y aprobado en el propio MINTRA, ahora, en la práctica se ha eliminado de la agenda ministerial. Ni la viceministra de Trabajo, Silvia Cáceres ni el Ministro Villena muestran el más mínimo interés por retomar esta iniciativa. La han abandonado.

De esta manera, los que pensaban que el reemplazo de Pablo Checa por Silvia Cáceres no iba a representar una sustancial diferencia, se han equivocado. Silvia Cáceres ha venido a implementar de manera dócil y anodina la política del MEF en el MINTRA.

En este escenario, resulta clara la necesidad del movimiento sindical para afinar sus objetivos. La CGTP se esta preparando para representar una oposición más activa en lo laboral y político. Se trata de reordenar la agenda laboral, para que en el actual contexto político y económico represente un eficaz eje de movilización sindical. El movimiento sindical pasa de manera firme a la oposición activa al actual gobierno. Así, el 2013 será el escenario de importantes jornadas de lucha laboral contra un gobierno que ha abandonado completamente todas sus banderas de cambio.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.